La Corporación Financiera Internacional (IFC), que forma parte del Grupo Banco Mundial, suscribió -en 2022- un acuerdo por USD 40 millones para que un banco ecuatoriano coloque un bono azul por primera vez en Ecuador. La emisión total de estos papeles ascenderá a USD 79 millones. Esta operación también fue la primera emisión de bonos azules por parte del sector privado en la región de América Latina y el Caribe. El bono contribuirá a los esfuerzos de mitigación y de adaptación al cambio climático de Ecuador, mientras continúa la reactivación económica tras el impacto del coronavirus. En un comunicado, IFC informó que, con el bono azul se proporcionará préstamos a largo plazo a empresas que contribuyan a la preservación de los recursos hídricos y a la gestión sostenible de la cadena de valor de la acuicultura, la pesca y los productos del mar. Pero, ¿qué es un bono azul? En el comunicado del BID Invest (noviembre, 2022), el multilateral señala que los bonos azules emergen como una forma innovadora de financiar soluciones relacionadas con el océano y el agua, crear oportunidades comerciales sostenibles y favorecer una administración responsable de los océanos y el agua dulce. “Esta es una triple victoria para las personas, la naturaleza y la economía”, señala el BID Invest. El multilateral señala que los bonos azules se estructuran de manera muy similar a cualquier otro bono temático. Al igual que los bonos estándar, proporcionan capital a los emisores, quienes acuerdan repagar la deuda con intereses en el tiempo fijado en la emisión; pero los emisores de bonos azules se comprometen a utilizar los fondos para financiar o refinanciar proyectos azules (relacionados con los océanos o el agua). Bonos relevantes para América Latina y el Caribe Los bonos azules son especialmente relevantes para América Latina, ya que el 25% de su población vive en la costa. Además, el Caribe alberga 23 países pequeños e insulares rodeados de costas y es más susceptible a los efectos del cambio climático. Según el Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible, el capital para financiar la transformación a una economía oceánica sostenible se encuentra disponible. Se estima una inversión de USD 90 billones hasta 2031 solo en infraestructura: la mayoría estaría en el océano o cerca de él. Solo el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) destinará USD 1.250 millones en los próximos cinco años para financiar proyectos que contribuyan a preservar, dinamizar e impulsar los ecosistemas marinos y costeros de América Latina y el Caribe. En tanto, el BID Invest señala que, si la inversión se sustenta en principios y estándares globales, el financiamiento puede catalizar políticas y prácticas empresariales responsables en toda la interfaz entre la tierra y el mar. En Ecuador Nuestro país es sede de la mayor flota pesquera artesanal a pequeña escala del Océano Pacífico Sudeste, según la Corporación Financiera Internacional. Además, cuenta con un enorme potencial de crecimiento en la economía azul. El sector pesquero aporta alrededor del 1,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) y el 13% de sus exportaciones no petroleras, empleando a 108.000 personas. El país tiene una extensión de 670 kilómetros de costas. El cuidado del agua en el país también apunta a la protección de los páramos (alta montaña), de donde proviene la principal fuente de agua para las ciudades, especialmente de la región Interandina. De los 283.560 km2 que tiene el país, el 7% son páramos. La IFC ayudará -a la institución bancaria que colocó el nuevo bono en Ecuador- a desarrollar un marco de financiamiento azul, mientras trabaja con los organismos reguladores financieros para crear un mercado de bonos azules en el país. Es así como las finanzas azules se convierten en un área emergente en las finanzas climáticas, con un mayor interés por parte de inversores, instituciones financieras y emisores a nivel mundial. Estos instrumentos tienen la capacidad de recaudar y destinar fondos para inversiones, como la gestión del agua y las aguas residuales, la reducción de la contaminación plástica en los océanos y la restauración del ecosistema marino, entre otros.