En septiembre de 2015, la ONU adoptó la Agenda 2030, estableciendo 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, instando a gobiernos, sociedades y sector corporativo a equilibrar la sostenibilidad ambiental, social y económica. Como entidades que operan en un mundo globalizado e hiperconectado, esta Agenda impacta también, de forma esencial, a las empresas. Un cambio de paradigma por el cual las compañías deben representar valores sociales. Aunque hoy en día ninguna empresa es ajena a la realidad de operar de forma comprometida con todos sus stakeholders y el entorno en el que operan, en muchos países se ha dispuesto a nivel legislativo la obligación de las empresas de comunicar a la sociedad su aporte y toda la información corporativa del negocio, de manera consolidada. Esto tiene un objetivo claro: que dichos stakeholders conozcan de forma holística cómo las organizaciones conducen su gestión desde perspectivas financieras, pero también sociales, medioambientales, de gobierno corporativo, y cómo evalúan factores importantes de confianza, reputación, ética. Todo ello con el fin de integrar todos estos elementos en el análisis de inversión y valía de una empresa. En la actualidad, el International Integrated Reporting Council-IIRC es la institución global que promueve activamente la preparación del Reporte Integrado para documentar cómo los capitales económicos se enlazan con otros recursos que utiliza el negocio (naturales, sociales, humanos, relacionales). Según datos del IIRC, empresas de Sudáfrica, Alemania, Francia, España, UK, Brasil, USA, son activas en preparar Reportes Integrados, cumpliendo el marco de referencia emitido para el efecto. En Latinoamérica, las Bolsas de Valores promueven la preparación de Reportes Integrados para destacar las acciones realizadas en los 7 principios capitales de las Organizaciones que son: humano, intelectual, industrial, natural, social, relacional y financiero. Entre los beneficios de la preparación de Reportes Integrados, podemos citar algunos como el acceso a capital (al exponer transparencia en la gestión, promueve la capacidad de atraer financiamiento en mejores condiciones, por ejemplo, bonos verdes o capital de riesgo social), rentabilidad y crecimiento (al contener información financiera y no financiera, los grupos de interés tienen un contexto claro y preciso que permite comprender como la Organización crea, sustenta y aporta valor), y el impacto positiva en la reputación corporativa, marca, gestión de riesgos y cumplimiento (al transparentar compromisos corporativos en la gestión de impactos ambientales, sociales y económicos; informa del apego de la empresa a normas de ética y regulaciones y a los ODS). Por lo anterior, no cabe duda que el rol del CFO es relevante e imprescindible para asegurar la preparación de información integrada del negocio, de tal forma que una empresa sea medida desde varios escenarios y realidades.