En este caso, según el índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los precios registraron un incremento durante 12 meses seguidos, hasta alcanzar su valor más alto desde septiembre de 2011. El índice de precios de los alimentos de la ONU rastrea cuánto pagarían los consumidores en todo el mundo en promedio por una canasta de alimentos básicos cotidianos, que incluye cereales, semillas oleaginosas, productos lácteos, carne y azúcar. ➤ Ver también: Créditos verdes fomentan el desarrollo sostenible de la industria ecuatoriana Los cinco componentes del índice subieron, motivados por el aumento del costo de los aceites vegetales, los cereales y el azúcar. Según el índice, entre mayo y abril (2020) la tasa de variación de los precios de los alimentos fue de 4,8%, la más alta desde octubre de 2010, y un 39,7% respecto al mismo mes de 2020. Este incremento tiene su origen en las medidas de contención asociadas al Covid-19, que paralizó una buena parte de las actividades productivas a nivel mundial, afectando la oferta de alimentos por interrupciones en la producción, la mano de obra, la logística y el transporte. Sumado a esto, el crecimiento de la demanda, que toma fuerza a medida que las economías relajan las restricciones impuestas por la pandemia. Sin embargo, este aumento en los precios podría ser la indicación de una fuerte recuperación por parte de algunas industrias. Para este año, la FAO prevé una producción mundial récord de cereales, lo que puede significar un alivio a las presiones alcistas de los precios. Por otro lado, el incremento de los precios de los alimentos también influye en las tasas de interés del sector financiero y en otros precios regulados, como los pasajes del transporte de servicio público. Elementos que en niveles desproporcionados afectan al bienestar social, debido a que reduce la capacidad adquisitiva de los consumidores. La mayoría de los bancos centrales de los países tienen un objetivo de inflación de entre el 2% y el 2,5% que promueve incentivos en el lado de la oferta y demanda, que convergen en estímulos al crecimiento económico. Fuente: BBC