Martha fue diagnosticada con cáncer, hace 6 meses atrás. La noticia llegó como un golpe de martillo tan fuerte para su alma que, por unos momentos, la derrumbó. Al comienzo hubo negación, pero a la final era una situación que la tenía que aceptar y enfrentar, pues iba a requerir de toda su fortaleza para iniciar la batalla. El siguiente paso fue el someterse a los tratamientos oncológicos, entre ellos, la quimioterapia y es cuando sintió por primera vez, cómo todo cambiaba dentro de sí y en su exterior. El primer shock emocional que provocó lágrimas sumidas en cierta rebeldía fue cuando al bañarse, al mirar al piso, vio como caía por mechones su hermoso cabello negro. Ella sabía que esto iba a pasar, pero no sabía cuando y, la verdad, Martha no se sentía preparada para aquello. ¡La batalla había comenzado! Lo que hemos descrito, les pasa a muchas de las más de 9.000 mujeres en Ecuador, que han asistido al programa “LUZCA BIEN, SIÉNTASE MEJOR”, fundado en el país en el 2011. PROCOSMÉTICOS es la Asociación que representa a la industria cosmética en Ecuador y hace 13 años adoptó este programa mundial, con el apoyo de la Asociación Ecuatoriana de Venta Directa - AEVD. El programa ayuda a enfrentar emocionalmente, esos cambios físicos colaterales que producen los tratamientos oncológicos. Entre ellos, se oscurece la piel, aparecen manchas; se caen el cabello, las pestañas, las cejas en la mayoría de los casos, y la piel se vuelve mucho más sensible que antes. Así mismo, en el aspecto económico, todo recurso se destina a los tratamientos médicos. También te puede interesar: Child Fund Impulsando la igualdad de género y la economía LBSM brinda talleres de automaquillaje que buscan disimular los efectos colaterales de los tratamientos del cáncer. Las participantes son pacientes que acuden al taller impartido por los mejores profesionales en maquillaje y cuidado de la piel, de cada empresa aportante, que, además, dona productos para el kit de regalo que recibe cada asistente. El taller, que, por cierto, es gratuito, dura dos horas luego de las cuales, cada participante va evidenciando los cambios y mejoras, mientras sigue al pie de la letra las indicaciones del o la profesional. Al cerrar el taller, ellas están transformadas y con todo el material que necesitan para seguirse arreglando, considerando, además, que quien “luce bien se siente mejor” Martha fue parte de uno de estos talleres. Cuando ingresó al salón del hospital, se la percibía triste y apagada. Apenas inició el taller, en el cual es prohibido hablar del cáncer, todo comenzó a cambiar positivamente y la concentración de Martha y del resto fue tanta, que se cree que, en esos minutos, ellas se olvidan de aquel escenario adverso en el cual están viviendo. Ellas se comprometen consigo mismas, para nunca más dejar de lado su cuidado personal. Ellas necesitan verse bonitas, más bonitas que nunca antes. Cuando Martha salió del taller tenía lágrimas en sus ojos, nos dijo entonces: “Lo que he aprendido hoy y lo que me llevo en este paquete repleto de productos, le recuerda a mi alma que LA ESPERANZA ES BELLA”