Etimológicamente, el verbo "pagar" viene de pacare, que en latín significa "pacificar". El que paga pacífica al que cobra cuando le entrega la cantidad que le debe, pero también se pacifica a sí mismo. Lo cierto es que pagar duele, especialmente si tus recursos son limitados. Por eso, los bancos y las empresas especializadas en medios de pago no escatiman recursos para reducir lo que en el mundo del marketing financiero se conoce como fricción de los pagos. El objetivo es que pasar por la caja no sea un peso y la solución que ofrece para eso la tecnología es que dejes de pagar por tus compras. Pagará tu vehículo, asistente virtual o el carrito de la compra, pero no tú. Y las pocas veces en que sí lo hagas, lo harás casi sin darte cuenta: sin tarjetas, sin pines, sin contraseñas... pero también sin riesgos. Eso sí, se haga como se haga el pago, el dinero seguirá saliendo de tu cuenta. Qué son los pagos invisibles "Tenemos que ir cada vez más hacia los pagos invisibles para que el usuario no tenga fricción en el momento de compra y que sea lo más rápido, cómodo y conocido posible", explica Susana Rubio, directora de Pagos Digitales e Innovación de Mastercard. Todo ello, no en un futuro lejano de ciencia ficción. Desde ya. En realidad, casi todas las tecnologías que harán posible esa revolución son bastante conocidas desde hace unos años. Lo que está por venir es su implantación masiva y la desaparición progresiva del efectivo o incluso las tarjetas. También te puede interesar: 4 ideas para sacarle provecho a tu app de pagos digitales Tan vertiginoso ha sido el cambio de la libreta de ahorros a la tarjeta y de la tarjeta a la banca online, los smartphones y los wearables, que tenemos la sensación de que hemos llegado al futuro en lo que se refiere a los medios de pago. Y sin embargo, el futuro aún se está escribiendo. "Los cambios se van a multiplicar exponencialmente y la disrupción a un ritmo acelerado va a continuar, sin duda", advierte Ignacio Navarte, Deputy CEO de PagoNxt Merchant Solutions, la fintech de Banco Santander especializada en pagos digitales. ¿Pero qué podemos esperar de ese futuro? "En el fondo, el futuro de los pagos va a ser parecido al presente, ya que la base siempre va a ser un intercambio de valor entre dos partes que desencadena una transacción monetaria en la que una entidad financiera hace un traspaso de dinero de la cuenta A a la cuenta B", argumenta Benito Méndez, director de Tecnología y Producto en la fintech Hey Trade. "A partir de esa base, lo que añades es una capa de tecnología que define cómo se produce esa transacción y verifica que has decidido realizar ese pago libremente y sin ser coaccionado. Y ahí es donde está habiendo toda una revolución", añade. Pagar con la huella, la cara, la voz o el pulso Ya es habitual pagar con tu huella dactilar en muchos smartphones, pero poco a poco irán ganando terreno el reconocimiento facial, de las venas de la mano o incluso de tu propia voz. En algunos casos, utilizando las cámaras y los sensores de tu teléfono móvil para confirmar que eres tú quien está realizando la operación, pero también sin necesidad de llevar contigo dispositivo alguno: vas a la línea de caja, te escanean la cara y cargan a tu cuenta lo que has comprado. Eso es exactamente lo que lanzó en mayo Mastercard en cinco supermercados de Sao Paulo. "Hemos ido creando un camino que ha ido desmaterializando la tarjeta física", resume Rubio otra de las tendencias de futuro en medios de pago. Una desmaterialización que, probablemente, hará desaparecer las tarjetas de crédito y débito, las monedas y los billetes, pese a que aún representan una parte importante de las transacciones que se realizan en el mundo físico. Biometría del comportamiento Resulta especialmente llamativa la que se conoce como biometría del comportamiento. Gracias a esta tecnología, las empresas se aseguran de garantizar la seguridad de los pagos. Son capaces de identificar tus patrones de uso del celular: si lo coges con la mano izquierda o la derecha, en qué ángulo lo sostienes, a qué velocidad pulsas las teclas, cuál suele ser tu ritmo cardiaco, en qué lugar te encuentras… "Te piden acceder a la cámara, el micrófono, el acelerómetro y la brújula de tu teléfono porque eso les permite garantizar la seguridad de las operaciones de una forma no intrusiva y detectar, por ejemplo, que se están realizando dos operaciones a miles de kilómetros de distancia con una diferencia de un par de horas ", explica Méndez. "Si les das acceso a la información de tu app de salud podrán detectar si estás haciendo ese pago coaccionado porque te han puesto un cuchillo en el cuello", añade el director de Tecnología y Producto de Hey Trade. Es una muestra más de cómo los pagos se volverán invisibles, pero la lista es larga. También te puede interesar: El futuro de los pagos digitales en la Región Andina Metaverso e Internet de las Cosas "Otro ejemplo que vemos cercano es el pago por voz a través de los asistentes virtuales o incluso los coches conectados", apunta Rubio. "Es muy práctico pensar en hacer una compra a través de estos dispositivos utilizando la voz para autenticar esa compra", sugiere, introduciendo otro de los fenómenos que provocarán una profunda transformación en el mundo de los pagos: el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Que tu auto, tu casa, tu nevera, tu Alexa... paguen por ti la gasolina, la electricidad, la leche, una bombilla fundida… "Cualquier dispositivo conectado servirá para hacer pagos y si el tamaño es suficientemente pequeño podemos llevarlos acoplados en nuestra ropa o incluso en nuestro cuerpo", expone Navarte. "Gran parte del futuro de los pagos pasa por el IoT, los pagos digitales en tiempo real y la web 3.0, que nos abre también nuevas posibilidades, como el metaverso", enumera el Deputy CEO de PagoNxt Merchant Solutions. En cuanto al metaverso, Méndez cree que "una de las claves en su construcción serán los procesos por los que se traslada dinero de tu cuenta del mundo real al mundo virtual". Mucho por hacer aún. Fuente: El Mundo