Gracias a esta tecnología, los emprendedores pueden ampliar su radio geográfico de acción, haciendo que los productos sean accesibles para más clientes, incluso internacionales. Todo esto va de la mano con un menor costo operativo, ya que no hay plazas físicas ni logística compleja. Esto genera más posibilidades de empleo, no solo por el crecimiento de operaciones, sino por la necesidad de contar con más especialistas en comercio electrónico y en sus áreas relacionadas. Pese a las barreras que existen para el comercio global, esta opción hace que las mismas disminuyan, abriendo opciones a los emprendedores, especialmente a los más pequeños que no cuentan con capital para invertir y abrir mercados. Con esto también se genera una mayor inclusión financiera, ya que el “e-commerce” permite generar pagos electrónicos de múltiples formas, ayudando a aquellos que no tenían entrada en servicios bancarios ordinarios. También te puede interesar: El arte de liderar en tiempos de cambio Todo esto ha sido posible gracias al marco regulatorio en el país, a través de la Ley de Comercio Electrónico, que brinda más seguridad a todos los usuarios, haciendo que el riesgo de las transacciones on line disminuya. De esta forma, los emprendedores nacionales están hoy más alineados con las tendencias mundiales en cuanto a consumo, para ofrecer así mas valor agregado a sus clientes. La consecuencia lógica ha sido que recientemente, y sobre todo luego de la pandemia, el comercio electrónico en el Ecuador se haya disparado de forma exponencial, obligando a los empresarios y emprendedores a ser más innovadores y competitivos, en un entorno que cambia a gran velocidad por el desarrollo de nuevas tecnologías. Finalmente, esto implica un gran desafío para el país, ya que la brecha digital aún es alta y sacar provecho de todo esto, requiere inversión en infraestructura tecnológica y cultura digital. Por: Marcos Vega, Director de Prendho UTPL