Ahora, que hay una inédita escasez de autos a nivel mundial, los compradores se están anotando en listas de espera y pueden pasar meses antes de que puedan conseguirlos. Esa escasez ha provocado un aumento de precios en algunos modelos de carros nuevos y ha disparado los precios de los autos usados. Las grandes compañías están fabricando menos automóviles porque no hay suficientes semiconductores en el mercado, una pieza esencial en su producción. A eso se suma el hambre de chips que tienen las empresas tecnológicas que fabrican desde electrodomésticos, computadores y celulares hasta consolas de videojuegos. "La industria de los semiconductores está tratando de ponerse al día con la demanda, pero simplemente no puede", dice Susan Golicic, profesora de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos. Ante la falta de chips, los fabricantes de vehículos han tenido que seleccionar qué modelos siguen en la línea de producción y qué modelos no, explica la experta. "Muchas de las empresas solo están produciendo los vehículos que les generan mayores ganancias", como coches utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés), camiones o autos de lujo. En Japón, país de marcas como Toyota y Nissan, la escasez de partes hizo que las exportaciones del sector disminuyan un 46% en septiembre, en comparación con el año anterior, una clara demostración de la importancia de la industria automotriz para su economía. En el último año, según explica en conversación con BBC Mundo, cerca de 8 millones de vehículos dejaron de ser producidos. Esta situación se traduce en una pérdida de ingresos cercana a los US$200.000 millones para la industria automotriz. "Una compañía que emplea a 100 personas, genera efectos en la contratación de hasta 500 trabajadores", por todas las empresas asociadas que giran en torno a ella. Y cuando todas las personas que intervienen en la cadena de fabricación de un auto se ven afectadas, se resiente la economía local, especialmente cuando se cierran temporalmente algunas plantas. "Todas las estimaciones apuntan a que la escasez se extenderá hacia 2022, incluso hasta 2023, antes de volver realmente a una situación de mercado normal", apunta Menachof. Fuente: BBC