Por _ Mariangel Hernández | @mariangelstrategist Todos nos quieren aconsejar ante la “necesidad inminente” de transformar nuestro negocio. Tanta presión, agobia. Nos angustiamos por no llegar a esos resultados de empresa unicornio y nos quedamos paralizados ante la incertidumbre, con el mismo modelo “business as usual”. Sin embargo, existe una solución para esta problemática. Debemos empezar con un análisis de los fenómenos que estamos queriendo impulsar en nuestra empresa. Primero, hablamos del fenómeno de la innovación. Suponemos que para innovar debemos ser creativos innatos, llenar las paredes de post-its y que nuestros equipos lleguen con una idea nueva a diario. Segundo, les indicamos que, para innovar, debemos transformarnos. Es decir, debemos cambiar la forma en que venimos desempeñándonos en nuestro rol. Imagínate que te pidan hacer algo que nunca has hecho de una forma en la que nunca lo has intentado. Aunado a eso: es urgente, porque necesitamos ser cada día más productivos, con la competencia que nos acecha sin piedad ni descanso. Por eso, comparto lo que nunca nos cuentan sobre la innovación para abordar estos problemas con mayor índice de aceptación y obtener mejores resultados: 1. Innovar no es un talento. No depende del don de la creatividad y las buenas ideas. Es un proceso sistematizable para encontrar problemas relevantes y crear una solución novedosa viable con cabida en el mercado1. 2. La innovación no es reactiva. Si solo buscamos innovar cuando viene una pandemia, tendremos poco espacio para marcar pauta de liderazgo frente a la competencia. La innovación se planifica periódicamente para anticipar las eventuales necesidades del cliente. 3. La transformación es una decisión personal. No hay empresa, recompensa, tecnología o metodología que logre transformar a nadie. Cada individuo conscientemente decide cambiar y la empresa puede acompañarlo para obtener mejores resultados en el largo plazo. 4. La transformación es un proceso que genera miedo. A los seres humanos inconscientemente nos incomoda el cambio, por lo tanto, si no está claro el beneficio que cada individuo gana al transformarse, difícilmente podrán avanzar durante el proceso sin frustración. Para innovar debemos transformar la forma de hacer negocios. La comunicación y propósito deben centrarse en encontrar formas concretas de traer una solución que el cliente no se espera, pero necesita. Lo que sucede es que nunca te dicen que esta capacidad se puede entrenar. Se puede sistematizar. Se debe planificar como un hábito de la empresa para evitar que las circunstancias externas nos encuentren desprevenidos. Toma las riendas de estos fenómenos en tu negocio respondiendo: 1. ¿Cada cuánto puedo planificar la creación de iniciativas innovadoras? 2. ¿Qué problema tiene mi cliente objetivo que nadie le está resolviendo? 3. ¿Por qué mi cliente me elige a mí antes que a la competencia? 4. ¿Cómo puedo crear más valor para su negocio? 5. ¿Cómo documento los resultados, cuando las iniciativas innovadoras no salen como esperaba? 6. ¿Cómo acompaño la frustración de los errores en mis equipos para resurgir con más fuerza y seguir intentando encontrar ese producto diferenciador?