Entonces, ¿cómo mantienen las empresas exitosas bien unida esta red de intereses interconectados? Los incentivos financieros sin duda juegan un papel. Lo mismo sucede con las oportunidades de participación y el crecimiento personal. Pero hay algo más profundo, que apela al sentido de identidad de las personas y fomenta relaciones de confianza a largo plazo. Ahí es donde entran en juego los valores. En su forma más simple, los valores son principios básicos que favorecen ciertos objetivos, actitudes y acciones sobre otros. Un valor que practica una persona o un grupo se convierte en una virtud de esa entidad. Un equipo de 40 investigadores de psicología ha identificado seis virtudes básicas que existen en prácticamente todas las culturas: sabiduría, coraje, empatía, justicia, templanza y trascendencia. En el mundo de las organizaciones, los ejemplos clásicos de valores son la transparencia de Bridgewater, el ethos de los Navy SEAL y los estándares de seguridad de Band-Aid. Jim Collins, autor del bestseller, Good to Great, ha pasado décadas estudiando el ADN de las empresas exitosas. Su equipo ha examinado toneladas de datos para completar sus comparaciones basadas en evidencia. Al otro extremo de este análisis, Collins escribe que hay un elemento no negociable para cualquier empresa que aspire a la grandeza, dónde los datos muestran que es mucho más importante tener un conjunto de valores centrales que no cambien. Cuatro razones por las que los valores son tan importantes en los negocios 1. Ayudan a definir la cultura La cultura está compuesta por todos los elementos que hacen que la realidad de un negocio sea coherente para las partes interesadas, desde los factores que realmente impulsan sus decisiones, hasta sus políticas y modalidad de trabajo. La dinámica del equipo y el tono que las personas usan para interactuar. Silicon Valley es conocido por un ambiente laboral más relajado y métodos de trabajo colaborativos, ambos propicios para fomentar la creatividad. Los despachos de abogados de Wall Street son más rígidos, valorando la prudencia y la disciplina de los estándares establecidos. Cada cultura funciona a su manera y se mantiene por un conjunto diferente de valores. 2. Refuerzan las relaciones Las relaciones se construyen en torno a expectativas compartidas de comportamiento futuro. Cuando se cumplen estas expectativas, la confianza mutua se construye con el tiempo, justificando niveles más altos de compromiso. Un conjunto de valores compartidos crea referencias para el comportamiento y la resolución de desacuerdos. La investigación muestra que un valor adoptado se convierte en un indicador confiable del comportamiento futuro. Por ejemplo, un estudio señala que la correlación entre las puntuaciones de honestidad en diferentes situaciones es mayor que la correlación que existe entre el consumo de cigarrillos y el cáncer de pulmón. Este es un componente crítico de las relaciones de calidad a largo plazo. 3. Coordinan una toma de decisiones eficiente Los líderes suelen no tener la capacidad para microgestionar cada decisión. Con un conjunto claro de valores centrales en su lugar, las partes interesadas pueden determinar mejor qué opciones y elecciones son preferibles por sí mismas. Los valores proporcionan heurísticas —atajos en la toma de decisiones— durante tiempos de incertidumbre o plazos comprimidos. También te puede interesar: El "test definitivo" de Warren Buffett para saber si una persona es exitosa o no Las decisiones pueden entonces descentralizarse y ser más eficientes mientras se mantienen fieles a los objetivos e identidad a largo plazo de una empresa. 4. Sostienen la misión de una empresa Una misión o propósito puede establecer la dirección general de un negocio, pero los valores son el vehículo para llegar allí. La investigación sugiere que las empresas con un sentido de propósito tienden a crecer más rápido que aquellas que no lo tienen, pero el propósito solo no es suficiente. Un conjunto de valores centrales que sean congruentes con el propósito más amplio de una empresa es lo que da forma al viaje. Los valores pueden proporcionar a las empresas una combinación clave de estructura y flexibilidad para lograr sus numerosos objetivos. Si tu empresa aún no ha establecido o desarrollado sus propios valores centrales, ahora tienes una comprensión más profunda de su importancia. Por lo tanto, asegúrate de que sean auténticos, inmutables y que se mantengan en toda tu organización. Fuente: Enterpreneur