Nadando a contracorriente, la tercera mayor economía del mundo ha mantenido una tasa de interés del -0,1%, aunque el país alcanzó un nivel inflacionario del 3%, el mayor desde 1991 (excluyendo el salto del 2014, cuando los precios se vieron afectados por un aumento del impuesto sobre las ventas). En muchos países del mundo, una inflación del 3% sería mínima (basta con Argentina que actualmente está lidiando con un aumento en el costo de la vida del 83%). Pero para los estándares de Japón, se trata de la mayor inflación en décadas. Las recetas económicas convencionales dicen que un aumento en las tasas de interés podría aliviar ambos problemas. Sin embargo, muchos no están convencidos de que esa sea la solución para el país asiático. También te puede interesar: Países de Sudamérica que tendrán mayor inflación en 2023 Como gran parte de la presión inflacionaria actual proviene del dólar fuerte y del aumento de los productos energéticos y los alimentos importados, algunos economistas creen que el margen de maniobra de las autoridades japonesas es, por ahora, bastante limitado. Y si bien un aumento de tasas podría ayudar, parcialmente, a que el país se acerque a su meta anual del 2%, lo que no está claro es que detenga la caída del yen. En otros países, los aumentos de tasas por parte de sus bancos centrales han hecho poco para proteger sus propias monedas contra el poderoso dólar, en esta coyuntura. ¿Para qué se utiliza una tasa de interés negativa? Las tasas de interés negativas buscan reactivar la economía. En la práctica, se traduce en que el banco central de un país, que es la autoridad monetaria, le cobra a los bancos comerciales por algunas de las reservas que estos mantienen en la institución. Como les resulta más costoso a los bancos comerciales mantener guardadas las reservas, la medida está diseñada para alentar a los bancos a que usen dichas reservas para dar préstamos a empresarios, en un esfuerzo por reactivar la actividad económica. El Banco de Japón argumenta que encarecer en este momento los créditos solo suprimiría una demanda ya débil y retrasaría una frágil recuperación después de la pandemia. "Buena" inflación La historia de Japón tiene sus propios recovecos que la distinguen del resto. Por años, el país estuvo sumido en una angustiosa deflación (una disminución generalizada de los precios), que contribuyó al estancamiento económico. Precisamente, lo que Japón necesitaba era un aumento en el costo de la vida para estimular el crecimiento económico. No obstante, dicen analistas, la inflación que hoy existe en Japón no es el reflejo de una verdadera reactivación, sino más el resultado de la crisis externa y la caída del yen. Desde este punto de vista, lo que Japón necesitaría es "una buena inflación", del tipo creado por la fuerte demanda de los consumidores. Pero la actual es una especie de "mala inflación", señalan expertos, del tipo creado por un dólar fuerte y la escasez de productos relacionada con la pandemia y la guerra en Ucrania. El banco central considera que este aumento de los precios es temporal y por eso prefiere dejar las tasas bajo cero. Es por eso que la máxima autoridad monetaria, Haruhiko Kuroda, ha insistido en que la economía es demasiado débil para manejar tasas de interés más altas. La caída en picada del yen Tradicionalmente el yen siempre ha sido considerado como un refugio en épocas de tormenta y por eso cada vez que hay alguna crisis, los inversores se protegen comprando la moneda japonesa. Pero ese estatus ahora está en tela de juicio. Solo este año, la moneda ha perdido un quinto de su valor en relación al dólar, llegando a su precio más bajo desde 1990. ¿Por qué? La caída del yen ha sido impulsada por la diferencia entre las tasas de interés en Japón y EE.UU., explica el periodista de la BBC, Mariko Oi. Mientras la primera economía del mundo ha elevado agresivamente su tasa de interés hasta llegar a un 3,25%, Japón ha permanecido bajo cero. También te puede interesar: Los salarios mínimos de LatAm que aún le ganan a la inflación en 2022 Las tasas de interés más altas tienden a hacer que una moneda sea más atractiva para los inversores. Como resultado, hay menos demanda de monedas de países con tasas más bajas y esas monedas pierden valor. Algunos expertos creen que la debilidad del yen también refleja el estado de las finanzas del país, con una economía que apenas ha crecido en las últimas tres décadas. A eso hay que agregar que Japón es el país más endeudado del mundo y que carga una bomba de relojería demográfica por la baja natalidad. El gobierno ha permitido que algunos trabajadores extranjeros ayuden a abordar el problema de una población envejecida, pero aún existe una fuerte oposición a las políticas migratorias. Fuente: BBC