El pasado 11 de febrero, se celebró el décimo aniversario de la Declaratoria de la Asamblea General de la ONU, que dispuso a esta fecha como el Día Internacional de la las Mujeres y Niñas en la Ciencia, durante el cual -entre otras cosas- se recordó la importancia de cerrar brechas de género en el campo de las carreras STEM. Se conoce como carreras STEM a aquellas titulaciones relacionadas con la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas. La palabra es un acrónimo procedente del inglés cuyas siglas significan: Science, Technology, Engineering and Mathematics. Estas abren oportunidades laborales, así como una mejora salarial y son ampliamente consideradas como fundamentales para las economías nacionales; sin embargo, hasta ahora la mayoría de los países -sin importar su nivel de desarrollo- no han logrado la igualdad de género en STEM. Según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el porcentaje medio mundial de mujeres investigadoras es apenas del 33% y solo el 35% de todos los estudiantes en campos de estudio relacionados con STEM son mujeres. También te puede interesar: "Laura Muller, la primera mujer ingeniera de pista en la F1" Ecuador no está alejado de la realidad mundial, ya que según los porcentajes, las carreras STEM no son las favoritas de los estudiantes en general, según la distribución de la tasa de matrícula por campo amplio del conocimiento y género, año 2019. Pero cuando se habla de mujeres, la brecha en Ecuador es aún más grande. La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), que se realizó en el 2019, mostró que solo el 19% de las mujeres trabajaban en Ingeniería, Industria y Construcción, y un 38% en Ciencias Naturales, Matemáticas y Estadísticas. Concentrándose su elección en áreas como Ciencias de la Educación y Administración. Este porcentaje a nivel mundial de aproximadamente el 30% de participación de las mujeres en el campo STEM, es confirmado por Valentina Ramos, Vicerrectora de docencia de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), universidad pública ecuatoriana de grado y posgrado, reconocida por la investigación y la educación en ciencias básicas, ingenierías y tecnología. Ella muestra los datos estadísticos que esta institución ha recopilado internamente, entre los cuales se destaca que tanto entre los estudiantes, así como en el profesorado, solo el 30% son mujeres. La carrera donde hay más presencia de mujeres es Ingeniería Química, con un 57%. Le sigue Ingeniería Civil (42%). Los porcentajes disminuyen en la carrera de Geología, con un 34%; la carrera de Ingeniería eléctrica alcanza un 20%; y Mecánica tiene un 13% de participación de mujeres. Las causas por las que las mujeres no escogen carreras STEAM Al ser consultada sobre las razones por las que las mujeres tienen poca presencia en carreras STEM, Valentina Ramos, quien además ha realizado estudios de género, afirma que uno de los retos a los que se enfrentan es que estas sean atractivas para ser elegibles; así como el desconocimiento sobre las carreras STEM y a qué se dedican diferentes mujeres referentes en este campo. También destaca la formación académica previa, así como la influencia familiar. “Lo que vemos en la universidad es el resultado de todo lo que pasa en los colegios. Igual sucede a nivel familiar, es mucho más fácil si una mujer viene de una familia donde tiene esta formación, por ejemplo en Ingeniería, entonces ella también pueda seguir esos pasos. A ellas se les dificulta más cuando tienen otro ámbito o contexto que no potencia que puedan ir hacia esas áreas”. Por otro lado, según un estudio realizado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) llamado ¿Por qué las mujeres no eligen carreras STEM en Ecuador? Un análisis socioeconómico y demográfico, escrito por las docentes María Alejandra Ruano y Alicia Guerrero, indica que los ingresos del hogar juegan un papel fundamental en la elección de una carrera STEM. “Las personas provenientes de hogares en los quintiles más bajos de ingresos tienen menos probabilidades de obtener un título en STEM en comparación con aquellos de hogares más acomodados. Esto sugiere que la falta de recursos económicos es una barrera significativa para ingresar a estas carreras”, afirma la publicación. Por otro lado, reafirman los datos de que el género es otro factor determinante al momento de escoger una de estas carreras. “Los resultados muestran que las mujeres son significativamente menos propensas a obtener un título en STEM en comparación con los hombres. Esta disparidad persiste incluso cuando se controlan otras variables como los ingresos o la región de residencia. Una posible explicación es la influencia de los estereotipos de género que vinculan a los hombres con el éxito en campos tecnológicos, mientras que las mujeres tienen más referencias de éxito en áreas como las ciencias sociales”, menciona el estudio. La importancia de la Representación Uno de los problemas fundamentales es la falta de modelos a seguir. “Si preguntas por referentes femeninos en la ciencia, la mayoría menciona a Marie Curie, pero pocos pueden nombrar a otras mujeres actuales que hayan hecho aportes significativos. Eso demuestra que todavía nos falta visibilizar a las científicas y su trabajo”, señala Valentina Ramos. Esta falta de representación influye directamente en la percepción que tienen las jóvenes sobre su futuro en la ciencia y la tecnología. En la EPN se han impulsado iniciativas para reconocer el trabajo de las profesoras y científicas de la institución, con el fin de acercar estos referentes a las estudiantes. Sin embargo, Ramos reconoce que aún hay un vacío en la conexión con colegios y comunidades educativas, lo que podría marcar una diferencia en la elección de carreras de las jóvenes. “En mis 10 años en la Politécnica, solo una vez fui invitada a un colegio a hablar sobre ciencia y tecnología. Necesitamos que las estudiantes vean que hay mujeres en estos campos y que es posible para ellas también”, enfatiza. El Leaky Pipeline (tubería con fugas), un problema estructural Otro factor que influye en la permanencia de las mujeres en STEM es el fenómeno conocido como “leaky pipeline” o “tubería que gotea”, que describe cómo, a lo largo del tiempo, muchas mujeres abandonan sus carreras en ciencia y tecnología debido a las dificultades que enfrentan. “Una vez que entras a la profesión, las responsabilidades de cuidado y la falta de apoyo estructural nos impiden avanzar al mismo ritmo que los hombres. Muchas mujeres deben elegir entre su carrera y la maternidad, o hacer grandes sacrificios para poder conciliar ambas”, explica Ramos. El acceso a oportunidades y la estabilidad laboral también son puntos clave. Según Ramos, las ingenierías siguen siendo altamente valoradas en Ecuador, tanto en términos de prestigio como de salarios, aunque estos han disminuido en los últimos años. “Hace una década, un graduado de la Politécnica podía ganar entre USD 1.500 y 3.000. Hoy, un recién egresado puede empezar con USD 700. Aun así, las ingenierías siguen siendo más competitivas que muchas otras carreras”, detalla. Además, en el ámbito de la empleabilidad, destaca que en STEM no hay una brecha significativa entre hombres y mujeres, pero sí una exigencia mayor para que ellas demuestren su mérito constantemente. La presencia de mujeres en estos campos no solo es una cuestión de equidad, sino de impacto en la sociedad. “Las mujeres traemos una perspectiva distinta a la resolución de problemas. Nuestra experiencia social nos permite ver desafíos desde otro ángulo y proponer soluciones más inclusivas. En movilidad, por ejemplo, las mujeres consideran rutas seguras, accesibilidad y factores que muchas veces no son prioridad en equipos dominados por hombres”, argumenta Ramos. Esta diversidad de pensamiento es crucial para el desarrollo de soluciones más completas y eficientes. Para promover la inclusión de mujeres en STEM, la EPN ha implementado políticas como la asignación de puntos adicionales en el proceso de admisión para las estudiantes con los mejores puntajes, con el objetivo de incentivar su participación en la institución. También realizan campañas de visibilización, como la que compara fotos de profesoras en su infancia con su presente como científicas, reforzando el mensaje de que es posible crecer y consolidarse en estos campos. Desmitificando estereotipos de género en la ciencia A propósito del Día Mundial de las Niñas y Mujeres en la Ciencia, Talía Tene Fernández, Coordinadora General del Vicerrectorado de Investigación de la UTPL, compartió su historia, los desafíos que ha enfrentado y la necesidad de impulsar la participación femenina en las ciencias desde edades tempranas. “Desde pequeña, mis profesores y mi entorno jugaron un papel fundamental. Recuerdo especialmente a un ingeniero colombiano que nos enseñaba Física en el colegio, cuya metodología práctica me motivó a profundizar en esta área”, comentó. Su camino académico la llevó a Italia, donde obtuvo un doctorado en Física con especialización en física cuántica y nuclear. Al regresar a Ecuador, encontró en la UTPL un espacio propicio para continuar su desarrollo profesional y contribuir al avance científico del país. Superando desafíos en la ciencia y la vida a lo largo de su carrera, Talía ha enfrentado el reto de equilibrar la vida profesional y familiar, especialmente en el contexto de la maternidad. La desigualdad de género en la ciencia no comienza en la vida profesional, sino en la infancia. Un estudio publicado en la revista Science señala que, a los seis años, las niñas ya perciben que son menos brillantes que los niños y evitan actividades etiquetadas como “para personas inteligentes”. El informe de la Unesco “Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres en STEM” (2017) revela que muchas niñas crecen con la idea de que las disciplinas científicas y tecnológicas son “territorio masculino”, lo que limita sus aspiraciones en estos campos. “Es clave motivar a niñas y niños por igual a explorar sus intereses sin prejuicios, brindándoles herramientas como el hábito de la lectura y el aprendizaje de un segundo idioma, que son esenciales para abrir puertas en áreas científicas”, enfatiza Talía. Por otro lado, menciona que actualmente, el 42% de los 71 grupos de investigación de la UTPL son liderados por mujeres, y el 48,8% del cuerpo docente es femenino, reflejando el compromiso de la institución con la equidad en la ciencia. Durante 2024, la UTPL recibió importantes reconocimientos, entre ellos, el Premio para las Mujeres en la Ciencia otorgado por L’Oréal y Unesco a Ximena Jaramillo Fierro, docente investigadora, lo cual inspira a nuevas generaciones de mujeres a desafiar estereotipos. Por: Cristina Guevara