¿Cómo lograrlo? Con un ecosistema, es decir un grupo de servicios y programas que estén disponibles abiertamente para todos. Y así, como en la naturaleza, todo pasará espontáneamente. Será un proceso sistémico, masivo y que dependa únicamente del talento del emprendedor. Entonces, el gran desafío es que el ecosistema cuente con los servicios y programas mínimos necesarios, los cuales son provistos por el sector público, privado, y la academia. En el 2019, la Ley Orgánica de Emprendimiento creó un marco guía para que el sector público empiece a desarrollar su parte y es vital que el próximo gobierno conozca y tenga claro el estado del mismo. También te puede interesar: Los mejores países para el levantamiento de capital Las victorias rápidas que pueden ser logradas por el nuevo gobierno son: Generar una ventanilla única virtual de servicios públicos para el emprendedor, esto simplificará los pasos para arrancar permitiéndole al emprendedor que se enfoque en su negocio y no en los trámites. La valoración de intangibles, esto, que depende solamente de la Junta de Política Financiera, daría acceso a los emprendedores a recursos, pero sobre todo, impulsaría la inclusión de este segmento al sistema financiero. El proceso de compras públicas, a cargo del SERCOP. Se requiere de condiciones para estimular el nacimiento de emprendedores innovadores, que puedan luego exportar y salir del mercado nacional. Este arranque acelerado permitiría inyectar recursos a la economía nacional y la generación de empleo y riqueza; es indispensable garantizar el pago oportuno a los proveedores, siendo este el principal desafío. Ahora, los temas más complejos de lograr. Primero, el cierre de emprendimientos. Si bien esto está determinado en la Ley de Emprendimiento, lo desarrollado en la misma no permitirá solucionar el problema, pues no se incluyó la extinción de obligaciones para el emprendedor, que le permitan reemprender en el futuro. Este reglamento es responsabilidad de la Superintendencia de Compañías, pero es importante que el IESS, SRI, Ministerio del Trabajo emitan resoluciones complementarias para un proceso eficiente y completo. Finalmente, lo más importante: el financiamiento. En ningún país del mundo se espera que en etapas tempranas y de alto riesgo sea el sector privado el que financie, siempre este rol lo toma el público. Lamentablemente, en Ecuador, desde el 2022 no ha habido fondos para emprendedores, pese a existir el Fideicomiso y una partida presupuestaria para este fin, debido a la falta de acción del Ministerio de Finanzas. El nuevo gobierno no puede perder el tiempo en diagnóstico de planes, en armar clústers con metodologías internacionales, en inventar leyes, o en redescubrir su rol. El nuevo gobierno debe reglamentar lo que falta y sobre todo invertir en el ecosistema. El sector privado no es un Think tank para pensar en opciones de financiamiento para el gran aparataje público, más bien puede ser un partner ideal para identificar mercados y oportunidades de negocio y sí coinvertir pero en etapas más maduras del emprendimiento, no al inicio. Confiamos que así sea.