En ese sentido, si los seres humanos entendemos la diferencia, podemos desarrollar políticas de inclusión que están más acorde al contexto y, además, podemos comprender cómo funciona la discriminación y la exclusión para así entender y desarrollar e implementar políticas de inclusión. “Algo que conocemos, como científicos sociales, es que la idea de una raza biológica es una idea falsamente taxonómica, es decir, así como se decidió clasificar las especies en la naturaleza, se decidió clasificar a las personas, originalmente no en base a su pigmentación, sino más bien a su lugar de origen. Por ello, se crea esta falsa idea de que hay no solamente personas divididas por razas, ya que la raza no es biológica, sino se jerarquiza a unas personas con unas características en relación a otras personas con otras características”, señaló la experta. Además, si las personas tienen claro este concepto, la etnicidad de las personas que compartimos un similar origen, por ejemplo, la nacionalidad, puede referirse a afiliaciones culturales, religiosas y lingüísticas. “No todas las personas que pertenecen a una afiliación social necesariamente van a compartir el mismo idioma. Es un atributo no muy exclusivo y permiten a las personas construir el sentido de pertenencia es muy importante para un sentido de identidad”, dijo Viteri. La identidad se construye o se transforma constantemente en la interacción de los grupos sociales mediante procesos de inclusión, exclusión y pertenencia. Además, como especie humana, hemos sido fundamentalmente nómadas hasta que nos fuimos ubicando en diferentes lugares.