Empoderar a una mujer, es creer y confiar en ella, como una persona llena de capacidades, destrezas, habilidades, que la encaminen hacia posiciones de liderazgo. Cuando hablamos de liderazgo no necesariamente nos referimos a puestos de jefatura, gerencia, dirección o afines. También se puede llegar a un verdadero liderazgo desde espacios familiares, de negocios propios, de emprendimientos, académicos, profesionales, entre otros. En este sentido, la Venta Directa es considerada en el mundo como una de las mejores referencias y modelos a seguir por otros sectores, de lo que es romper techos de cristal, cerrar brechas de género, la reducción de la violencia intrafamiliar, del verdadero y muy real empoderamiento de las mujeres, con resultados palpables, tangibles que están a la vista de todos. Sin embargo, no siempre se logra el objetivo, pues mucho depende de la voluntad e intención de las personas, de buscar una mejor realidad para sí mismas. Una mujer empoderada es una mujer con autovaloración, quien se siente segura de sí misma y lo demuestra al hablar, con su lenguaje y posición corporal, con su expresividad, con su tono de voz, con su carisma y simpatía, con verdadera calidad humana que se la percibe, tan solo con estar cerca. Una mujer empoderada es quien se siente capaz de conquistar sus metas, objetivos, pero más importante sus sueños personales y lo logra. Siempre considerando en sus planes u hojas de ruta, el apoyo y servicio hacia los demás, y enmarcando su actuar en el pilar más importante que mantiene y promueve su crecimiento, que es la ética y su manera correcta de actuar, tomando siempre en cuenta a quienes están a su alrededor. También te puede interesar: 40 años del ChildFund en Ecuador creando conexiones para transformar vidas ¿Se puede llamar líder positiva y ética a quien ostente una posición de presidencia o de dirección en una organización que supuestamente tiene como objetivo el desarrollo y crecimiento de las mujeres, pero que no permite la alternabilidad, aferrándose al poder, maltratando y denigrando a las demás, despechando permanentemente a su personal femenino, y a todas quienes no comparten sus objetivos personales, todo esto “por debajo”, sin el conocimiento de la gente que dice creer en ella? Esta realidad aparece una y otra vez en nuestros círculos de influencia, pues las ansias de poder, de visibilidad, de protagonismo para alimentar el ego, de tener a mano una plataforma política que promueva su imagen para sus objetivos personales, es lo que motiva, en algunos casos, a crear organizaciones de mujeres que no conducen a nada que no sea la promoción de una sola persona. Es un momento de reflexión para todas. Esto no sucede en quienes están dentro del mundo de la Venta Directa, pues por medio de su Código de Ética se ha ido creando, a nivel país y del mundo y a lo largo de los años, una cultura basada en valores como el respeto, la honestidad, la honradez, la integridad, la no denigración, el actuar correctamente, enmarcándose en el ámbito legal que exige el país. Esta cultura promueve la consideración, solidaridad y empatía que debemos mantener para con el resto de personas quienes están en los mismos escenarios de negocios, así éstas sean de la competencia. En la Venta Directa hemos comprobado que existe una verdadera “sororidad”, donde “si a mi me va bien, es gracias a tu soporte y apoyo”, donde “si yo voy alcanzando títulos, te doy una mano para que tú también lo logres”; “si me gano el viaje como premio, te empujo y presiono para que tú también te lo ganes, pues de tu éxito depende el mío”. “Me acerco a ti, pues te veo decaída, apagada, desconectada del grupo o de la red, ya no participas, te veo como triste. Te inyecto energía, te animo, te levanto, te doy una mano, pues somos una comunidad”. Todo esto y mucho más, no lo hemos percibido con tanta fuerza, como en las redes de mujeres líderes de la Venta Directa, un sector del cual, muchas y muchos tenemos bastante por aprender. Ojalá los y las jóvenes universitarios se animen, desde las diferentes carreras académicas, a realizar sus tesis de grado, sus monografías, sus trabajos dirigidos a la sicología, al liderazgo, a la administración de negocios, al marketing, a estudiar los maravillosos fenómenos que se dan dentro de este canal. En otros países lo hacen y de estos estudios han nacido programas universitarios con enfoque a la gestión de los negocios de la Venta Directa. ¿Cómo empoderar verdaderamente a una mujer?, cualquier líder independiente, con un alto título dentro de los negocios de este canal, nos lo podrá decir. Así mismo, las empresas que tienen estos programas de apoyo y crecimiento, no solo para mujeres, sino también para hombres y, en general, para los jóvenes, nos podrán mostrar los maravillosos resultados de éxito de los cuales podemos aprender.