Si bien ha logrado varios de sus objetivos, la emprendedora menciona que le gusta visibilizar sus caídas y hablar sobre ellas. Resalta que, para lograr lo preopuesto, se debe tener constancia y perseverancia. “No hay que estigmatizar el fracaso. Cada día me construyo como luchadora y sigo aprendiendo de mis errores”, añade. Este enfoque, aplicado a su vida empresarial y altruista, le ha llevado a convertirse en una de las diez mujeres españolas más influyentes en los negocios americanos y una de las mejores conferencistas de habla hispana en el mundo. Su trayectoria se teje como fundadora y CEO de BBES, una agencia de desarrollo empresarial, localizada en Nueva York, que representa y promueve marcas de mercados internacionales. Durante siete años, fue directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de España en Nueva York, además de fundadora de Bisila Bokoko African Literacy Project (BBLP), cuya misión es promover la alfabetización de los pueblos africanos. Pasos importantes que la llevaron a ser galardonada por la ONU como Ciudadana del Mundo 2019, así como a ser reconocida con el Premio Internacional 2019 por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), Premio Mujer Ideal en Guinea Ecuatorial, Emprendedora del Año por Women Werk y premio a Líder Inspiradora por la Universidad de Nueva York (CUNY). Saltar vallas de raza y género A veces, en la cotidianidad, damos paso a que nuestra mente nos restrinja a cumplir sueños. La empresaria considera que los límites con los que se ha enfrentado no han sido impuestos únicamente por los demás, sino los que ella -inconscientemente- se ha puesto. “Cuando superas este autoboicot, el mundo se convierte en un menú ilimitado de posibilidades”, señala. “Personalemente, tuve que enfrentarme a ser una mujer española de raza negra, hija de migrantes, en un mundo de hombre blancos, por lo que me considero una saltadora de vallas”, agrega. Este background la llevó a ser una catalizadora de diversidad en el mundo de los negocios. Explica que las organizaciones con un equipo diverso, de acuerdo a McKinsey, tienen ingresos un 25% más altos. Sin embargo, según Bisila, muchas compañías no invierten en este valor porque sienten que no es necesario, “pero cualquier empresa que no sea diversa en el siglo XXI, no será empresa”. Añade que mientras haya una representación de mujeres del 30% o mayor en las organizaciones, estas tendrán más probabilidades de un crecimiento y rendimiento superior al de sus competidores en el mercado.