Entre máquinas de coser e tejidos, la gente de la localidad aprendía los secretos de la industria textil. Aunque desde entonces la economía se ha diversificado -la industria representa el 5% de la economía del cantón, lejos del sector comercial y artesanal que representa cerca del 82%- Pinto es aún una gran generadora de mano de obra e inversión en la zona. La firma emplea 370 personas en Otavalo y más de 700 en el ámbito nacional (incluidos puntos de venta). "Pinto ha sido clave en la capacitación de la mano de obra que se ha preparado en confección, hilatura... La gente se especializaba ahí y luego salía a instalar su propio taller", comenta el alcalde de Otavalo, Mario Conejo. Esto en buena medida porque cada 20 años Pinto ha renovado la maquinaria de sus fábricas. La más reciente modernización inició en septiembre del 2012. Para ello, invirtió USD 4 millones en 94 equipos nuevos entre máquinas de corte, tejeduría, de tinte y de confección. El cambio ha permitido reducir el desperdicio de insumos y tecnificar procesos. Con ello espera este año aumentar un 15% su producción, que en el 2012 alcanzó más de dos millones de prendas. Pero la actividad de Empresas Pinto empezó mucho antes en un pequeño depósito donde hoy aún giran las hélices de una pequeña turbina alemana de 100 kilovatios de potencia. Con ello, abastece de energía para iluminación de la industria de Pinto en Otavalo. En ese mismo sitio, en 1913, Segundo Miguel y Tomás Abel Pinto inauguraron la primera central hidroeléctrica, que le permitió a Otavalo contar por primera vez con energía eléctrica. 13 años más tarde, en 1926, los cultivos de algodón de El Chota motivaron a estos emprendedores a comprar maquinaria desmontadora de algodón y empezar el negocio textil. En 1932 el negocio se transformó en lo que sería una de las primeras industrias del norte del país. Inicialmente Pinto ofrecía ropa interior, luego se fabricaron prendas básicas y después ropa de moda. Otro reto fue consolidar la relación con los empleados. Hace unos 15 años se firmó el primer contrato colectivo entre Pinto y sus trabajadores. Hoy 410 colaboradores pertenecen a este régimen. "Siempre hemos tenido una buena relación con la empresa por el bien común. Y la empresa siempre nos ha dado la apertura", comenta Edwin Peñafiel, vicepresidente de esta organización. Julio Fuentes, tesorero de la Cámara de Comercio de Otavalo, dice que Pinto es una de las principales empresas del cantón junto a la cementera Lafarge y la también textil Indutexma. También te puede interesar: Christian Dior: El joven de una familia en ruinas que democratizó la moda femenina "Su mayor aporte es en término de generación de mano de obra y pago de impuestos". Según datos de la Alcaldía Otavalo, en lo que va del año Pinto ha pagado USD 40 832 en impuestos prediales, patentes y otros pagos municipales. Aunque Pinto se internacionalizó a Perú y Colombia, Ecuador es el principal centro industrial de esta compañía. En el país se concentra el 73% de su producción. En Perú y Colombia se generan prendas con procesos especiales de estampado, etc., explica Jenny Aguirre, jefe de Talleres de Empresas Pinto. Cristina Muñoz, gerente de Márketing de esta compañía, sostiene que la innovación ha sido otro pilar del crecimiento. "Antes solo teníamos diseños básicos. Desde 1995 se renovaron los diseños dos veces al año. Hoy cada trimestre lanzamos una tendencia y cada mes una colección diferente", acota Aguirre. Fuente: El Comercio / Revista Líderes