Según cifras del Banco Central del Ecuador, la canasta de frutas no tradicionales generó alrededor de USD 200 millones entre enero y junio de 2026. Dentro de este grupo, la pitahaya se mantiene como el principal producto, con USD 121 millones y una participación del 60%. Sin embargo, el comportamiento de la pitahaya muestra una presión sobre los precios internacionales. Aunque el volumen exportado aumentó 12%, el valor recibido cayó 14,1%, lo que evidencia que Ecuador comercializó una mayor cantidad de fruta a un precio promedio inferior por tonelada. Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá continúan entre sus principales mercados de destino. La piña, en cambio, registró uno de los mayores dinamismos del segmento. Ecuador exportó 78.550 toneladas durante el primer semestre, por un valor de USD 50 millones, un crecimiento de 28% en valor y 15% en volumen. Con estos resultados, la fruta representa alrededor del 25% de las exportaciones de frutas no tradicionales. También puedes leer: Sin el 'efecto Jordan' ni la preferencia del consumidor, Nike encara un 2026 en mínimos de 2014 Parte de este crecimiento estuvo relacionado con la menor oferta internacional de Costa Rica, principal exportador mundial de piña. De acuerdo con Pablo Ribadeneira, presidente de Agroeden, los problemas productivos registrados en ese país generaron un escenario de desabastecimiento que llevó a nuevas multinacionales a buscar proveedores en Ecuador. Los principales destinos de la piña ecuatoriana son Estados Unidos, Europa y Chile, mientras Canadá aparece como un mercado con potencial de expansión. La diversificación también se observa en frutas de menor participación. El maracuyá registró USD 1 millón en exportaciones y aumentó 63% su valor y más del 100% su volumen; el mango y la lima tahití también duplicaron el valor de sus envíos, mientras los arándanos alcanzaron USD 500.000. Estos resultados amplían la oferta agroexportadora ecuatoriana más allá de productos tradicionales como el banano y el plátano. El crecimiento, no obstante, enfrenta límites logísticos. La vida útil de las frutas frescas condiciona el acceso a mercados lejanos: para la piña, por ejemplo, la ventana entre cosecha y consumo puede alcanzar alrededor de 40 días, mientras que las rutas marítimas hacia Asia pueden superar los 30 días. En el caso de la pitahaya, los tiempos de tránsito hacia China hacen que el transporte aéreo sea una alternativa utilizada por los exportadores, aunque eleva los costos y limita el volumen que puede enviarse. (I) Fuente: Banco Central del Ecuador | Ministerio de Producción | El Universo