“Me encanta el rugir de los motores”, comentó Lucy Mendoza, una de las mujeres emprendedoras de Guayaquil que decidió incursionar en mecánica automotriz. En los últimos tres años, Lucy repara vehículos en dos puntos del sur de la ciudad, pero acude a donde la llamen. Se graduó de maestra artesanal en el Centro de formación municipal ‘Huancavilca’ en 2019, impulsada por su amor a los motores. Una mala experiencia como enfermera de un hospital público, al que dedicó 25 de sus 47 años, fue la señal que recibió para apostar por el emprendimiento. “Dediqué tantos años, recibí una liquidación paupérrima y me hacía vieja para otras personas. Ahora, trabajo para mí y a la hora que decida trabajar”, indicó. En Ecuador hay 820 negocios propios inscritos en el Registro Nacional de Emprendimiento (RNE), del Ministerio de Producción, desde julio de 2020 hasta el 11 de mayo de 2022. De estos, 315 corresponden a mujeres como Mendoza. Y otros 505 pertenecen a hombres. Pichincha lidera el registro nacional con 471, le siguen Guayas con 169 y Azuay con 46. Los 134 emprendimientos restantes están repartidos en otras provincias. Áreas de emprendimiento El 37% está distribuido en sectores como biotecnología, automoción y carrocería, delicatesen, ferretería, gimnasio, farmacia, muebles y decoración, salón de belleza, reparación de ropa, tiendas de zapatos y víveres. La producción de alimentos y procesos de agroindustria, así como los servicios profesionales (asesoría, contables, abogados), también tienen una participación importante entre las emprendedoras. También te puede interesar: Google financiará la app Storybook, desarrollada por emprendedores cuencanos La actividad en salones de belleza, con venta de productos incluida, es otra área preferida por las mujeres. En una reciente encuesta, la Fundación Avon para las Mujeres detectó que el 92% del emprendimiento en Ecuador se produce en las clases media y media baja. El 43% de ellas tiene una educación universitaria completa, y el 10% realizó en posgrado. Mientras que el 97% aporta económicamente a sus hogares junto con los demás adultos con quienes viven. Finalmente, el 59% de las encuestadas cree que el principal beneficio de ser emprendedora es lograr un balance entre la vida laboral y la personal. Fuente: Primicias