Sin embargo, el país es uno donde lo denominado como la trampa de baja capacidad para crecer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es más evidente en comparación al resto de países y esto sucede para ambos años (2024-2025). Con una tasa al término de 2024 de entre 0.3-0.8% es el país con el crecimiento más bajo con excepción de Argentina y con una proyección entre 1.2-1.6% para 2025 será el país que menos crecerá en el siguiente año. El país enfrenta desafíos que también han impactado a la región más otros específicos que se han materializado de forma importante en este 2024. Niveles de deuda altos, impactos derivados de eventos climáticos extremos como la sequía que condujo a una crisis energética y factores adversos derivados de una difícil situación de seguridad, persisten y en algunos casos se han exacerbado. Esto representa un contexto crítico para la actividad económica del país. Similar al resto de países en la región, Ecuador muestra un aumento de deuda y costos de financiamiento elevados, esto, en un contexto de bajo crecimiento económico es un desafío que no se puede ignorar en el país. La teoría de sostenibilidad de la deuda pública establece que para evitar un incremento en la relación Deuda/PIB, la tasa de crecimiento económico (g) debe ser superior a la tasa de interés promedio de la deuda externa (r). En Ecuador, si bien el ratio Deuda/PIB ha mostrado una ligera mejora, pasando del 55.13% en el primer trimestre de 2022 al 48.47% en el segundo trimestre de 2024, esta reducción no refleja una recuperación sostenible, sino más bien falta de crecimiento económico robusto. Desde el tercer trimestre de 2023, la tasa de interés promedio (4.11% en adelante) ha superado consistentemente la variación anual del PIB (t−1t-1t−1), que cayó a niveles negativos (-0.75% en 2023.IV y -2.17% en 2024.II). Esta situación indica que, aunque la relación deuda/PIB ha mejorado ligeramente, la economía no genera el crecimiento necesario para sostener este nivel de endeudamiento (Figura 2). Si esta tendencia persiste, Ecuador podría enfrentar mayores presiones fiscales, ya que el costo de financiamiento de la deuda sigue aumentando mientras la actividad económica se debilita. A parte de mejorar la gestión de la deuda para reducir la vulnerabilidad ante shocks, el FMI resalta la importancia de la liquidez para aumentar la resiliencia en el caso particular de la economía ecuatoriana. El principio de cash is king; resalta la importancia de la liquidez como un elemento crítico para la estabilidad y sostenibilidad empresarial, especialmente en contextos de incertidumbre o crisis económica. Ecuador ha atravesado importantes efectos derivados de la sequía lo cual lo ha conducido a una crisis energética con periodos de apagones que en 2024 iniciaron en marzo y a partir de septiembre fueron aún más frecuentes. Estos racionamientos de energía han generado períodos de “no venta” que afectan especialmente a las empresas con problemas de solvencia, incluso si cuentan con liquidez a corto plazo. Este contexto es agravado por la contracción de la circulación del dinero: hasta octubre de 2024, los depósitos a la vista cayeron un 4.58% y la oferta monetaria M1 apenas creció un 0.17%, reflejando una reducción significativa en la disponibilidad de efectivo. Además, el incremento acumulado del 1.08% en la tasa de interés pasiva encarece el costo del crédito, restringiendo aún más el acceso a financiamiento. Las condiciones adversas más una disponibilidad de dinero restringida pone presión al sector empresarial para mantener su operación diaria. La falta de un flujo constante de ingresos las hace vulnerables a períodos de menor actividad, exacerbando los riesgos financieros y comprometiendo su capacidad de recuperación. Esto se puede observar en el desempeño en ventas de los últimos años. Aunque en términos nominales las ventas locales reportan una tasa de crecimiento de 0.24% acumulado hasta octubre respecto a 2023, al ajustarlos considerando el indicador de inflación, se observa un decrecimiento de 1.37%. Además, este decrecimiento es más severo, considerando la inflación, en los sectores de manufactura -5.82% y comercio -1.54% los cuales representan el 65.85% del total de las ventas locales (Figura 3). Así, el país proyecta un crecimiento restringido debido a dos factores exógenos como son la crisis energética y la persistente crisis de seguridad. En este contexto, las estrategias de gestión de la deuda, así como la construcción de reservas de liquidez son dos ejes que requieren atención para mejorar la resiliencia de su economía. La movilización de recursos para atenuar los shocks y fluctuaciones de los ciclos económicos puede contribuir a un crecimiento sostenible y sostenido para el próximo periodo.