A eso se suma la anunciada desaceleración de las principales economías, especialmente de Estados Unidos y China, así como por el efecto del conflicto entre Rusia y Ucrania, que impacta en el valor de los principales commodities y la demanda externa en las economías emergentes y en desarrollo. Por su parte, el Banco Central del Ecuador (BCE) proyecta una ralentización en el crecimiento del PIB real del país en 2022, situándolo en 2,54%, hasta alcanzar los USD 70.406 millones, cifra inferior al nivel prepandemia (USD 71.879 millones). Efectos de largo alcance Si bien el reciente efecto rebote en la actividad económica y las previsiones de crecimiento económico avizoran un mejor panorama económico para el país, los efectos del Covid-19 aún mantienen implicaciones negativas en la recaudación tributaria del impuesto a la renta (el segundo tributo de mayor recaudación a nivel nacional), y, por ende, en la estabilidad de las finanzas públicas. Al cierre de 2021, la recaudación del tributo sumó USD 4.331 millones, resultando en USD 76 millones menos que en 2020. Cifras que contrastan con los USD 5.320 millones recaudados en 2019. Pichincha y Guayas son las provincias que más contribuyen a la recaudación del impuesto a la renta en el país; sus tributos alcanzan el 81% del total de la recaudación, debido a que las principales empresas, y mayores contribuyentes, se encuentran domiciliadas en estas provincias. Azuay y El Oro, por su parte, se sitúan en el tercer y cuarto lugar, con una contribución en el total del 4,1% y 2,8%, respectivamente. ➤ Conoce más en nuestra revista digital Por _ Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch. | Ekos Research