De acuerdo con los registros del Servicio de Rentas Internas (SRI), entre 2020 y 2021, los ingresos generados por las empresas de este sector crecieron en 3,1% alcanzando los USD 1.347 millones, cifra que aún se mantiene por debajo de los niveles prepandemia. En el primer cuatrimestre de 2022, los ingresos del sector lácteo registraron un incremento en 0,6%, en comparación al mismo período de 2021. Este hecho, y de mantenerse la tendencia, proyecta perspectivas favorables de crecimiento para el sector al cierre de este período, pero que todavía está por debajo de los niveles pre-pandemia. De los ingresos generados en el sector, Pichincha y Guayas son las provincias con mayor concentración y en conjunto representan cerca del 70% del total; esta situación se debe a que las principales empresas dedicadas a la industrialización y comercialización de productos lácteos se encuentran domiciliadas en estas provincias, que contienen en cuanto a población los mercados más grandes para este producto. En tanto que, en menor medida, Cotopaxi y Carchi concentran el 4,5% y 4,4% de los ingresos del sector, respectivamente, al mantener la presencia importantes empresas que participan en la cadena productiva de los productos lácteos, especialmente ligadas a la producción. En el mes de abril del presente año, esta actividad económica generó el 2,4% del total del empleo nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En tanto que, del total del empleo generado por el sector, el 35% cumple con las condiciones de un empleo adecuado. Por su parte, el 65% de las personas contratadas en el sector corresponde a hombres, mientras que el 35% a mujeres, lo que evidencia una importante brecha de género en la contratación laboral del sector, que se vuelve más grande en cuanto a empleo adecuado en el que tan solo el 18% de este tipo de empleados corresponden a mujeres. De acuerdo con las estimaciones del Banco Central del Ecuador, la economía ecuatoriana crecerá en 2,8% en 2022; es decir, a un menor ritmo que el año anterior. Si bien es un escenario de crecimiento, los shocks externos como la guerra en Ucrania, la crisis logística a nivel global, la ralentización del crecimiento económico de Estados Unidos y China, y el endurecimiento de la política monetaria de los países avanzados podrían afectar y contraer estas previsiones de crecimiento. A estos se suman los recientes hechos internos (manifestaciones sociales) que provocaron pérdidas económicas a nivel nacional, en particular del sector productivo. En este contexto, el sector lácteo se vió afectado debido a la interrupción de la logística (por el bloqueo de vías), con implicaciones negativas en toda su cadena productiva. Asimismo, el tratamiento de la “Ley Orgánica para la Fijación del Precio de la Leche”, por parte de la Asamblea Nacional, ha generado un debate al interior del sector entre productores e industriales; dicho proyecto de ley plantea que debe destinarse “el precio del 52,4% del valor de venta público del litro de leche en funda (USD 0,49 por litro) de los pasteurizadores a los ganaderos”, lo que podría afectar en el precio final del producto debido a cambios en sus costos de producción. Además, la normativa busca fijar una tasa de interés máxima especial para créditos a los productores de leche mediante la banca pública, destinado a mejorar genéticamente al ganado y a la compra de maquinaria e insumos para la producción de leche. Estos elementos predicen cambios en el sector con sus respectivas implicaciones y consecuencias económicas. Sin embargo, la consolidación de la recuperación del sector llama a reducir la incertidumbre y, por el contrario, al fortalecimiento en el trabajo conjunto entre los agentes con el objetivo de sostener el crecimiento de la actividad económica mediante un proceso productivo responsable, innovador y justo.