Según las previsiones del Banco Central del Ecuador (BCE), la economía creció un 3,8% en el último año, impulsada por los principales componentes de la demanda: consumo de los hogares (6,4%), la inversión (4,4%), las exportaciones (4,1%) y el gasto público (1,7%). Pese al buen desempeño del sector minero, el PIB de la explotación de minas y canteras, que aporta el 6,9% al total del país, se contrajo de manera interanual en los dos primeros trimestres de 2025, en -6,2% y -2,1%, respectivamente, debido a una caída en la producción petrolera y a condiciones desfavorables que afectaron la demanda y los precios de las materias primas. También te puede interesar: Innovación en Ecuador: la brecha entre cantidad y efectividad En este contexto, el BCE estima una caída del 4,6% al cierre de 2025, con perspectivas de recuperación del 5,1% en 2026. En el último año, los productos mineros se situaron como el quinto rubro de exportación en el país y el cuarto dentro del grupo de las exportaciones no petroleras, detrás de productos tradicionales como el camarón, el cacao y el banano, consolidándose como un importante generador de divisas. De acuerdo con el BCE, las actividades relacionadas con la explotación de minas y canteras alcanzaron el mayor ingreso de inversión extranjera directa (IED). En 2024, la IED sumó USD 158 millones, lo que representó el 36% del total que ingresó al país en ese periodo. En el primer semestre de 2025, este sector atrajo USD 83 millones, lo que equivale al 30% de la IED total. Entre 2020 y 2024, Ecuador exportó productos mineros por un total de USD 12.317 millones. En ese periodo, el valor de las exportaciones mineras se triplicó, al pasar de USD 1.051 millones en 2020 a USD 3.075 millones en 2024. En el último año, las exportaciones de este rubro se redujeron en un 7,5%, contrastando con las importantes tasas alcanzadas en los cinco años anteriores. Contrario a las desfavorables perspectivas de crecimiento que presentó en 2024, entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones de productos mineros crecieron un 19,6% frente al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se explica por el aumento del precio internacional del oro, impulsado por la búsqueda de activos seguros de los bancos centrales de países asiáticos como China, India y Turquía, que ampliaron sus reservas de metal frente a la volatilidad del dólar y el aumento de las tensiones geopolíticas. Por su parte, el precio del cobre se incrementó debido a que la producción no logró mantener el ritmo de la demanda proyectada, afectada por retrasos en nuevos proyectos mineros y por el aumento de los costos de extracción. Además, la producción de grandes minas como Mirador y Fruta del Norte se estabilizó y creció, aumentando el volumen exportado y generando ingresos significativos. Se estima que nuevos proyectos, como Cascabel, entren en fase de producción, potenciando las exportaciones futuras del país. En cuanto a su contribución social, como generador de empleo directo, el sector minero generó cerca de 40.000 empleos directos, lo que representó el 0,5% del empleo nacional hasta el mes de octubre de 2025. De esta cifra, el 75,3% corresponde a empleo pleno, según el Inec. En materia de género, el sector evidencia una amplia brecha tanto en la contratación de personal como en la calidad del empleo. Es así que 9 de cada 10 empleos que genera son ocupados por hombres, de los cuales el 81,9% corresponde a empleo adecuado. Mientras que del empleo restante (uno de cada 10 empleos), ocupado por mujeres, el 37,2% corresponde a empleo adecuado. Entre las principales actividades que forman parte manera directa e indirecta del entorno minero destacan la producción y comercio de metales y minerales, productos metálicos para la minería y construcción, industria del cemento y hormigón, venta de vehículos y maquinaria para actividades de minería y construcción, suministro de electricidad y la venta de explosivos mineros e industriales, cuyas ventas ascendieron a USD 12.809 millones en 2024, lo que equivale al 5,2% de las ventas totales en el país, de acuerdo con el Servicio de Rentas Internas (SRI). Según las estimaciones del BCE, la economía crecerá un 1,8% en 2026, lo que refleja un crecimiento más lento frente a 2025. Dentro de ese panorama, se espera que el sector de minas y canteras aporte el 7% al PIB. Mantener una tendencia creciente requiere un esfuerzo conjunto entre el sector público y privado, donde el sistema financiero jugará un rol clave al dirigir liquidez e inversiones hacia las distintas áreas productivas del país. Por: Jonathan Guamán Ch., Ekos Research