Bajo este marco de estancamiento económico, el sector de la construcción mantendrá un crecimiento bajo y similar al experimentado en 2018. El BCE estima un crecimiento del 0,7% para el segmento, lo que implica que será el segundo año de crecimiento de la construcción. Esto pese a la evidente reducción de la inversión pública en temas de infraestructura. Sumado a que la proyección estima un crecimiento bajo, las estadísticas de empleo muestran una reducción en la actividad en 2019. Los niveles de empleo adecuado y la participación del segmento respeto al empleo total se reducen, regresando a niveles del 2016, año en el que el sector sintió su contracción más importante en la última década. Así, para 2019 la construcción genera 479 mil empleos, un 10% menos que en 2018, y de estos, 236 mil (49%) son empleos adecuados. La participación de la construcción en el total de empleo generado en la economía también baja, mientras en 2015 el segmento generaba el 7,1% del total de empleo, para 2019 esa participación cae al 6,2%. Gran parte del crecimiento proviene del sector inmobiliario y para que este mantenga su desempeño se requiere que en la economía se sostenga la liquidez y el crédito. La desaceleración en el crecimiento de los depósitos en la banca, así como la reducción en el empleo generado por el sector son señales claras de una desaceleración en este escenario, por lo que es probable que el sector de la construcción reporte de una crecimiento de bajo a nulo para 2019.