La recuperación de la demanda mundial, la relajación de las medidas de confinamiento y el proceso de vacunación han sido los pilares fundamentales de la reactivación económica nacional e internacional. En este contexto que generó alta incertidumbre, el sector de alimentos fue uno de los pilares que permitió a la economía a mantenerse a pesar del efecto negativo que implicó la recesión, y debido a la importante labor, ética y responsabilidad social de estas empresas, se mantuvo el suministro de sus productos en el mercado, incluso promoviendo el auge de medios alternativos de distribución, entrega y de compra de sus productos en los momentos más álgidos de la pandemia. En 2021, la reactivación económica mundial promovió un efecto rebote sobre la economía ecuatoriana, mejorando considerablemente sus principales indicadores macroeconómicos. Es así que el consumo de los hogares se recuperó en 10,2%, la inversión se expandió en 4,3%, el desempleo cerró en 4,1% (alcanzando niveles prepandemia), las ventas se incrementaron en 21,8% y las exportaciones en 31,2%. En este escenario, las empresas del sector de alimentos evidenciaron una importante recuperación en sus ventas anuales. En 2021, las ventas del sector crecieron en 14,6%, hasta alcanzar los USD 45.157 millones. Esta tendencia de crecimiento se ha mantenido durante el primer trimestre de 2022, cuyas ventas crecieron en 14,5%, en comparación al mismo período de 2021, de acuerdo con las cifras reportadas por el Servicio de Rentas Internas (SRI), y que corresponden a las más altas registradas en un primer trimestre desde el año 2011 en el que se publica esta información. En 2021, las ventas de las empresas del sector de alimentos representaron el 22,7% de las ventas totales del país; de ahí la importante incidencia sobre la dinámica de la economía nacional. En el total de las ventas del sector, el comercio de alimentos concentra el 42,8% de los ingresos generados, mientras que la producción e industria el 31,2% y el 25,9%, respectivamente. Según las estimaciones del BCE y el FMI, el país crecerá en 2,8% y 2,9%, respectivamente, en 2022. Sin embargo, los recientes eventos internacionales han provocado incertidumbre en la economía mundial. Es así que, tras el estallido del conflicto bélico en Ucrania, la ralentización del crecimiento económico de EE.UU. y China, la escalada de precios de los commodities, el endurecimiento de la política monetaria de los países avanzados y la crisis en la logística y cadena de suministros, el crecimiento económico podría verse afectado en 2022. Por _ Juan Carlos Zabala y Jonathan Guamán, Ekos Research - Dominic Burgos, Andrés Calvopiña y Camila Logacho