Aurora Charachi tiene 53 años y desde hace ocho años ha vivido con una discapacidad física, debido a un accidente laboral. El accidente dejó a Aurora postrada durante seis meses, la llevó a la depresión e hizo que pierda su empleo en un colegio de Quito donde había laborado durante 18 años. También te puede interesar: Mujeres con discapacidad: el desafío de la inclusión De esa manera, se quedó sin el sustento para su hogar, conformado por sus tres hijos. “Por la discapacidad me sacaron de la escuela con la Policía, diciendo que ya no era conserje”, dice Aurora, entre lágrimas. Desde entonces, Aurora no ha podido conseguir un trabajo. Ella esperaba acceder a casi USD 16 mil del Ministerio de Educación, correspondientes a su jubilación por discapacidad, pero no ha recibido el dinero. Para cubrir los gastos del hogar, Aurora recurrió a créditos y sus hijos tuvieron que empezar a trabajar desde que estaban en el colegio. Aun así, el dinero no alcanza. Hace tres años, Aurora empezó a vender plantas en macetas decorativas, que le dejan apenas USD 80 al mes, que colocan a esta familia en la línea de la pobreza. Una persona es pobre por ingresos si percibe un monto familiar per cápita menor a USD 87,57 al mes, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Mayor pobreza Al igual que Aurora, el 31% de personas con discapacidad registradas en el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (Conadis) vive en la pobreza, según información del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). La tasa de pobreza en ese grupo de población es seis puntos porcentuales mayor que el índice nacional, que es de 25%. Por eso, en Ecuador, así como en el resto de países de Latinoamérica, los hogares con una persona con discapacidad tienen mayor probabilidad de vivir en condiciones precarias, sostiene un informe del Banco Mundial. La organización de Naciones Unidas define a las personas con discapacidad como “aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”. También te puede interesar: Cinco datos sobre la pobreza en América Latina y el Caribe El Banco Mundial explica que las personas con discapacidad son más propensas a vivir en la pobreza por varios factores como falta de acceso a educación o pocas oportunidades laborales. Otras razones son acceso precario a salud, ubicación de los hogares en entornos inaccesibles y discriminación. En Ecuador, las personas con discapacidad tienen 22% menos de probabilidades de completar la educación primaria, afirma el Banco Mundial. Fuente: Primicias