Graduada en el año 2000, Jannina ha acumulado 24 años de experiencia en una carrera que, según ella, nunca planeó seguir. Su amor por el diseño, el arte y lo visual la llevaron inicialmente a estudiar interiorismo y diseño gráfico. Sin embargo, después de pruebas y otras coincidencias de la vida, todo apuntó hacia el mundo de la arquitectura, donde hoy se desempeña creando proyectos que son todo, menos convencionales. La magia del diseño Desde sus primeros años de estudio, Jannina descubrió que la arquitectura es mucho más que construir edificios. “Me apasiona la parte de diseño”, afirma. La arquitectura le permitió explorar su amor por el diseño de objetos, el marketing y el diseño industrial. Pero, más allá de eso, le dio la oportunidad de hacer realidad los sueños de otros y contribuir a mejorar sus estilos de vida. “Es una carrera muy humana”, dice Jannina, “puedes crear espacios que te recojan, que te inciten a quedarte, a divertirte, a sentir paz y serenidad”, agrega. Innovación y sostenibilidad Jannina enfatiza la importancia de estar al día con las tecnologías y los cambios sociales, económicos y ambientales. “La carrera de arquitectura es desafiante porque tienes que estudiar e innovar constantemente”, explica. Así, en sus diseños, Jannina ha incorporado tecnologías para minimizar el consumo eléctrico, trabajar con aguas residuales y utilizar energía solar en sus proyectos. "La sostenibilidad no solo se trata de no afectar el medio ambiente, sino también de mejorar el estilo de vida de las personas". También te puede interesar: ESPOL: Cultivando talentos con excelencia 1. Casa Ronald McDonald Uno de los proyectos más significativos para Jannina ha sido la Casa Ronald McDonald, una casa para niños con cáncer que necesitan un lugar donde quedarse durante sus tratamientos. “Fue un proyecto pensado en los niños”, describe con entusiasmo. El diseño incluye colores vibrantes, rampas y un patio central para jugar. “Es gratificante saber que los niños no quieren irse de la casa, se sienten contentos y sobre todo, es un espacio en el que pueden recordar que a pesar de las circunstancias, siguen siendo niños”. La Casa Ronald McDonald, la primera de su tipo en Ecuador, es un proyecto de la Fundación de mismo nombre para familias que deben desplazarse a la ciudad de Guayaquil por los tratamientos. 2. Plaza Guayarte Dentro del masterplan de Guayarte, el estudio propuso una escultura envolvente a gran escala basada en triangulaciones sucesivas con una distribución sinuosa en su planta, siguiendo la forma orgánica del estero. Esta escultura define un “nuevo espacio” equivalente a un anfiteatro destinado a presentaciones de bandas, exposiciones y danza en vivo, entre otras actividades. La triangulación se inspira en la forma del puente zigzag ya existente, predominante en el área a intervenir. El diseño arquitectónico de Plaza Guayarte, se destaca por su uso innovador de figuras geométricas de gran altura que se iluminan por la noche y presentan una semi-translucidez durante el día, integrándose armoniosamente. 3. Edificio Integral Desde su primer proyecto, cada desafío ha sido una oportunidad para innovar y mejorar. Un ejemplo es el edificio de iluminación Integral, donde Jannina conservó la estructura original de una casa antigua y la envolvió en una estructura moderna de iluminación. “Es importante pensar fuera de la caja y no tener miedo a los cambios”. Los paneles de la fachada están fabricados con una estructura metálica mixta de acero y aluminio envuelta en un tejido gris medio desarrollado específicamente para uso en exteriores. Esta tela de malla permeable a la luz se ilumina con reflectores LED RGB, estos son componentes de un sistema de automatización que controla el edificio permitiendo cambios de color. Trascendencia y legado Para Jannina, la arquitectura no solo se trata de crear algo bonito, sino de crear algo que trascienda y permanezca en la memoria de quienes lo usan. “Cuando algo trasciende, queda en tus recuerdos y en tu memoria”, reflexiona. Esta filosofía la ha llevado a diseñar proyectos que no solo son estéticamente agradables, sino también funcionales y emocionalmente significativos para sus usuarios. A pesar de su vasta experiencia, Jannina sigue comprometida con el aprendizaje continuo y el deseo de compartir su conocimiento. “No hay nada más lindo que compartir lo que sabes”, dice. Está emocionada por la posibilidad de enseñar y dar talleres para que otros puedan aprender de su experiencia y seguir evolucionando en la arquitectura.