Desde su posición de CEO de Pepsico Latinoamérica y miembro del Comité Ejecutivo global de la compañía, ha sabido llevar con éxito las riendas de este negocio para México, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Hablamos de un mercado que mueve alrededor de USD 7 mil millones en ingresos anuales. Pero su camino en la empresa empezó hace 13 años. Anteriormente, se desempeñó como presidenta de PepsiCo Mexico Foods, una de las compañías de alimentos más grandes de América Latina, con más de USD 3 mil millones en ventas. En este cargo, también fue Presidenta de la Fundación PepsiCo México; sin embargo, previo a esto, fue Directora de Operaciones, donde pudo demostrar su alta capacidad de liderazgo en ventas, marketing y operaciones. Pero Santilli, más allá de ser una empresaria exitosa y una líder innata, también ha sido una gran promotora y defensora de la diversidad e inclusión en Latinoamérica, aumentando la representación de mujeres en México. Actualmente, PepsiCo tiene una meta global de conseguir que el 50% de sus puestos de liderazgo estén ocupados por mujeres para 2025, y en Latinoamérica, ya han alcanzado el 43%. Aunque van por buen camino, el objetivo es superar ese indicador. Asimismo, ganó el reconocimiento Catalyst Practices en Nueva York, en 2014. También fue incluida en la lista internacional de las 50 mujeres más poderosas de Fortune y entre las 100 más poderosas de México de la Revista Expansión. Además, en 2020 publicó junto a Mónica Bauer, VP de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de PepsiCo Latinoamérica y Marty Seldman, coach ejecutiva, el libro: “El Poder de Poder. Mujeres Construyendo Latinoamérica”. En ese mismo año, recibió el premio “Exceptional Women of Excellence” que otorga el Women Economic Forum, en reconocimiento a los logros y al liderazgo de las mujeres más destacadas, celebrando la diversidad y la equidad. Por otro lado, ha sabido demostrar lo que significa ser una líder en el mundo de los negocios bajo un panorama retador, marcado por una pandemia global, que ha trazado importantes desafíos a nivel personal y profesional. Desde el comienzo del Covid-19, la ejecutiva ha utilizado su influencia no sólo para asegurar la continuidad del negocio, sino para garantizar personalmente la seguridad y la protección de sus empleados (70.000 en toda la región) y sus familias. Por Dominic Burgos