¿Qué hay detrás de las grandes ideas, de los negocios exitosos o de modelos disruptivos? Seguramente ingenio, innovación pero, ante todo, propósito. En el caso de Betterfly están esos ingredientes y un hombre en cuyo ADN está arraigado el emprendimiento social. Los números demuestran que la buena estrella de la startup responde a una visión y un impacto social profundos. El primer unicornio social de Latinoamérica -y la primera empresa con certificación B de la región en ser unicornio- es dueña de hitos y cifras envidiables y, ante todo, de un propósito (un por qué) que marca la diferencia con sus competidores. Tener una valoración de USD 1.000 millones tras su ronda de inversión C solo demuestra que la insurtech tiene alma y uno comprende su impacto tras escuchar a Eduardo della Maggiora, un chileno de 41 años que se salió del molde y se arriesgó a aprender del dolor. El emprendedor y fundador del unicornio estuvo en la redacción de Revista Ekos para narrar por qué y cómo Betterfly ha plantado más de 300 mil árboles, ha donado más de 3 millones de platos de comida, ha ofrecido más de 120 mil litros de agua potable a comunidades y, que además, espera en 2025 impactar la vida de 100 millones de personas. La vida fraguó desde hace más de 20 años lo que hoy es Betterfly. Cuando había solo el deseo de ser tenista y llega la muerte de su padre -quien no contaba con un seguro-, Eduardo comprendió que los planes familiares cambiaron al punto de trabajar para pagar sus estudios de colegio. Y años más tarde, apoyar a su madre para superar una leucemia… Estos momentos templaron a Eduardo y cambiaron su visión. Pero tal vez el detonante fue abandonar su posición dentro de la gigante JP Morgan -donde trabajó por 10 años- para arriesgarlo todo y viajar a África. Ahí descubrió su objetivo de vida, luego de palpar de manera directa el estado de la desnutrición crónica en niños. “Fue un piscinazo guiado más por el corazón que por la racionalidad”, nos dijo. A su regreso a Chile retomó el deporte (es triatleta); con disciplina y aferrado a su bicicleta bajó 15 kilos, entonces se hizo una pregunta que lo cambió todo: ¿Qué pasa si estos kilos que pierdo se transforman en kilos de comida? Así nació Burn To Give, que dio forma a lo que hoy conocemos como Betterly, una plataforma de beneficios digitales que combina bienestar, protección financiera y propósito social, y es ofrecida a empresas para que sus colaboradores accedan a telemedicina, psicología, educación financiera y apps de fitness y meditación, entre otros, y a un seguro de vida que premia a quienes adoptan hábitos saludables con aumentar su cobertura y hacer donaciones sociales. ➤ Conoce más en nuestra revista digital Por _ Sofía Chávez Tamayo