En plena pandemia, cuando muchos negocios cerraron y el panorama económico era incierto, Charlie’s nació. Se trata de una deliciosa idea de negocio que surgió gracias a Alana Mantilla y su esposo; un concepto de galletería que mezcla una receta propia de casa con el exquisito sabor de las galletas americanas, que encantaban a Alana cuando era niña. Hoy, ella nos cuenta a detalle, cómo dio vida a está experiencia de negocio, que hoy vende más de 15 mil galletas al mes. Esta joven madre de tres hijos y profesional en Artes Plásticas, Fotografía y Relaciones Internacionales, nunca pensó en ponerse un negocio propio enfocado en repostería. “Estaba dada a luz a mi tercer hijo, de tres meses, y con mi esposo pensamos en qué hacer tras la dura coyuntura del momento; en esa época, él nos cocinaba unas deliciosas pizzas y galletas; y en base a su receta, dimos forma al sabor actual de Charlie’s”, una galleta suave y llena de trozos del más fino chocolate ecuatoriano. Todo comenzó cuando familiares y amigos probaron este bocadito y les sugirieron venderlo, nos cuenta Alana, porque las consideraban ‘buenísimas’. “Hicimos un estudio de mercado, analizamos las marcas de galletas que habían en Quito, probamos algunas y nos encontramos con un mercado interesante, de personas que sí tenían gusto por las galletas; es ahí cuando decidimos hacer la mejor galleta, con los mejores ingredientes y repletas del mejor chocolate”. Su primera inversión fue de USD 60 y una de las estrategias que ayudó a la promoción de su producto fue el “sampling”, pues empezaron a regalarlas y luego, la gente las recompró. Dos profesionales con negocio de repostería a flote “Mi esposo trabaja en la industria automotriz y tiene mucha experiencia con los números y el marketing. Yo, en cambio, alrededor de 7 años trabajé en una ONG a nivel nacional e internacional, ayudando a madres solteras”. Ambos esposos formaron la mezcla perfecta para arrancar el negocio. Alana recuerda que en su último trabajo, “pude ejercer algo que me encanta: la ayuda social, poder empoderar a las mujeres y ayudarlas a salir adelante. Luego, tuve a mi primer hijo y mi segundo embarazo fue complicado, así que dejé el mundo laboral. Pero con Charlie’s he vuelto a tomar el reto de trabajar, pero esta vez en un negocio propio y dando empleo a varias mujeres” Alana explica que el mercado de la galleta en el Ecuador recién está siendo explorado y explotado. Muchos son amantes de los brownies o de los postres más tradicionales, afirma, pero lo que ella y su esposo quisieron ofrecer al público fue un producto que impacte... “una galleta grande, repleta de chocolate”. El impacto fue tan positivo, que se mantuvieron horneando en casa cuatro meses, luego había dos caminos: dejar el emprendimiento o ponerse la camiseta y empezar en serio a hacer crecer el negocio. “Optamos por el segundo camino, contratamos una persona a medio tiempo, nos compramos un horno semi industrial y alquilamos una mini planta para poder atender la demanda que empezó a crecer. Y lo más importante, hicimos números, para poner un precio que vaya de acuerdo a la calidad de la galleta. Porque si a ti te encanta algo, lo pagas y lo vuelves a comprar”. Es así que empezó a desarrollarse el negocio, primero a través de delivery, donde su principal canal de venta era Instagram, con un crecimiento orgánico; y en 2021, abrieron su primer punto de venta físico en Quicentro Shopping y más adelante, el segundo en Scala Shopping. También te puede interesar: PROT INN: El emprendimiento guayaquileño que creó las cafeterías del futuro Una visión de negocio bien definida es parte del éxito “Nuestra visión era no quedarnos en un emprendimiento, sino hacer crecer la empresa como la mejor galletería del país, para lo cual era importante ofrecer un producto de calidad, con excelentes ingredientes. Inclusive el chocolate ecuatoriano es uno de nuestros valores agregados”. Por lo que Alana asegura que parte del éxito de sus galletas es haber hecho alianzas con proveedores estratégicos. En estos tres años de trayectoría, Alana y su esposo han logrado posicionar la marca. Hoy en día, ya cuentan con una empresa constituida con tres pilares que han permitido desarrollar el negocio: la calidad del producto, la imagen de marca, así como la atención y cercanía con el cliente. “Tenemos un equipo de 10 colaboradores, incluida yo, en nuestros dos puntos de venta, y lo lindo es que el 90% son mujeres, a quienes hemos querido apoyar para que salgan adelante; recién este año hicimos la primera contratación de un hombre”. También proveen su producto a colegios y universidades, pero sus objetivos van más allá. “Quisimos dar este tinte de galleta internacional, porque queremos explorar la posibilidad de exportar algún momento, y realzar cacao ecuatoriano”. Hoy en día, Charlie’s le apuesta a su expansión a nivel nacional. Es decir, abrir más locales en Quito y llegar por primera vez a otras ciudades, y está canalizando sus esfuerzos para lograr este objetivo; pero además, busca la diversificación de su portafolio, por eso trabajan en el lanzamiento de nuevos productos, que de seguro, encantarán a su público.