Esto ha provocado que el parpadeo de los ojos disminuya, pasando hasta más 30 segundos sin parpadear. Además, la luz azul que emiten algunos aparatos tecnológicos puede provocar serios daños, algunos irreversibles, a la visión de las personas, incrementando los riesgos de padecer miopía o la degeneración macular, que es la degeneración de la capa del ojo sensible a la luz y provoca ceguera. Un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) sostiene que la exposición a luz azul durante la noche puede ocasionar un mayor riesgo de enfermarse de cáncer de mama o de próstata. Además, esta luz provoca que el cuerpo no produzca la hormona melatonina, que es parte del control diario del sueño, provocando serios problemas de insomnio, diabetes y obesidad, incidiendo en que el cuerpo no descanse lo necesario. Esto se debe a que el cerebro sostiene que aún permanece en el día, incrementando también el estado de alerta.