A pesar de eso, el desconocimiento y la escasa disponibilidad de información han sido parte de los factores para que este ecosistema sea poco o nada conocido. A falta de que los medios de comunicación le den protagonismo a la divulgación científica; las universidades y los centros de investigación adquieren un rol importante en el proceso de comunicación social de la ciencia. El páramo es un ecosistema de altura que pone a prueba los límites de la evolución. Es considerado uno de los ecosistemas más extremos del mundo por varios factores, entre los que destacan la alta radiación, la falta de oxígeno, la variación térmica y el aislamiento geográfico. Estos hacen del páramo un ecosistema excepcional que alberga una gran cantidad de flora y fauna endémica que hacen de este un lugar propicio para la investigación científica. Si bien es cierto que la ciencia en el país está generando un corpus bibliográfico relevante, que avanza para minimizar el déficit cognitivo y dibuja la importancia vital del páramo. Hacer que la ciencia sea accesible para la sociedad, con impacto en la generación de política pública, son algunos de los grandes desafíos pendientes. También te puede interesar: Zoológico de Guayllabamba, un refugio de fauna silvestre El páramo como punto de partida El proceso de divulgación de la ciencia exige contextualización, selección de la información y generación de una narrativa adecuada para el tipo de público que tengamos como meta, sin perder el rigor informativo. A principios del año 2022, Cultura Científica – DIRCOM de la UTPL, lanzó la serie documental “Páramos, donde nace la vida”, que en seis capítulos aborda el ecosistema de páramo de manera interdisciplinar, reuniendo a docentes-investigadores de distintas áreas de la ciencia como gestión ambiental, geología, biología, hidrología, agropecuaria, arquitectura, economía y salud, entre otras. Fuente: Cultura científica