Según el Banco Central del Ecuador (BCE), luego de alcanzar un pico de crecimiento del 9,8% en 2021, la economía ecuatoriana ha experimentado un crecimiento cada vez más lento hasta situarse en un 2,4% en 2023. La misma entidad estima que, al cierre de este año el crecimiento del PIB se ubicará en torno al 0,9%. Esta tendencia en el crecimiento está relacionado a la evolución de los principales componentes del PIB. Es así que, en el último año el consumo de los hogares (1,4%) y la inversión privada (0,5%) presentaron un crecimiento menor frente a 2022, y se estima que se presente un menor ritmo de crecimiento de estos índices en 2024. La inversión privada se constituye como uno de los factores clave del crecimiento económico, y, frente a los desafíos fiscales que dificultan una mayor participación de la inversión pública, el sector privado adquiere cada vez más relevancia como el principal promotor del dinamismo económico. En este contexto, los fondos de inversión se desempeñan como un patrimonio común, compuesto a partir de los recursos de varios inversionistas, con el propósito de que estos puedan ser invertidos en valores, bienes y otros activos establecidos en la Ley de Mercado de Valores, y que, a su vez, son gestionados por una sociedad Administradora de Fondos y Fideicomisos. Los Fondos de Inversión Administrados permiten el ingreso y salida de inversionistas en cualquier momento, por lo que, el monto del patrimonio del Fondo de Inversión es variable. Además, la Administradora de Fondos y Fideicomisos actúa por cuenta y riesgo de sus inversionistas o partícipes. En este sentido, la Administración Fiduciaria y los Fondos de Inversión son servicios complementarios y actúan de dos maneras; por un lado, la Administración Fiduciaria se desenvuelve como un mecanismo de financiamiento a un costo más bajo para las empresas que cotizan en la bolsa de valores, y se lo realiza a través de la compra de acciones. Mientras que, los Fondos de Inversión representan oportunidades de rendimiento al capital, con una cartera de riesgo diversificada, para un inversionista. Por su parte, las empresas relacionadas a esta actividad domiciliadas en Guayas sumaron USD 265 millones, lo que equivale al 60,3% de los ingresos totales del sector a nivel nacional; mientras que, en Pichincha se concentra el 37% de los ingresos, según el SRI. Estas dos provincias representan cerca del 98%. También te puede interesar: Ranking: Top 60 constructoras Por otro lado, la Administración Fiduciaria y de Fondos de Inversión generan de manera directa cerca del 0,1% del empleo de las actividades financieras y de seguros, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Además, casi la totalidad de estos empleos están ocupados por mujeres en condiciones de un empleo adecuado. El Banco Central proyecta que, en el 2025, la economía ecuatoriana crecerá en un 1,5% impulsado principalmente por el consumo de los hogares que pasará de un 0,2% en 2024 a un 1,3%, mientras que, la inversión privada tendrá un leve crecimiento en un 0,1 p.p. En este sentido, la situación actual del país requiere de un esfuerzo colectivo, tanto del sector público como privado, con un importante papel del sector financiero a través de la canalización de recursos a los diferentes sectores de la economía, y, precisamente, además de los bancos tradicionales, las empresas de Administración Fiduciaria y de Fondos de Inversión comprenden un importante componente de financiamiento que impulsa la inversión, y con ello, el crecimiento económico y el empleo.