Por lo que, una eventual escalada del conflicto podría afectar los avances en materia de política monetaria enfocados en alcanzar la tasa de inflación objetivo en las economías más grandes del mundo, especialmente, Estados Unidos. De acuerdo con el Fondo FMI, la tasa de crecimiento mundial se ralentizó en 2023, hasta el 3,3%, luego de alcanzar una tasa del 3,5% en 2022 y se estima una tasa de 3,2% en 2024. Estados Unidos y China, crecieron en un 2,5% y 5,2% en 2023, respectivamente; y se estima que estas economías mantengan esta tendencia creciente en 2024. Por su parte, América Latina y el Caribe creció en un 2,3% en 2023 y se estima una desaceleración en 2024, en torno al 1,9%. En este sentido, las próximas decisiones de la Reserva Federal (Fed) generan importantes expectativas en los mercados, especialmente por las implicaciones macroeconómicas en la región, es así que, una eventual y significativa reducción de las tasas de interés originarían perspectivas favorables para los países de América Latina y el Caribe. Según el BCE, el PIB de la economía ecuatoriana pasó de USD 116.586 millones en 2022 a USD 118.845 millones en 2023, y se prevé que cierre este año en USD 122.062 millones. No obstante, shocks internos como la crisis energética y la escalada de la violencia podrían afectar el desempeño de la economía y reducir las previsiones. El BCE estima una tasa de crecimiento positiva para el país en 2024, en torno al 1%; no obstante, el FMI proyecta un crecimiento nulo (0,1%), mientras que, se espera una recuperación en 2025, cercano al 0,8%. Según las cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), las ventas del sector empresarial registraron un crecimiento del 3,7% en 2023, alcanzando un total de USD 237.940 millones. Sin embargo, en este periodo se evidencia una desaceleración luego de que, en 2022, los ingresos presentaran una tasa de crecimiento en torno al 14,6%. Entre enero y junio de 2024, en cambio, las ventas a nivel nacional se contrajeron en un -0,9%, descendiendo a USD 113.552 millones, frente a igual periodo de 2023. De mantenerse esta tendencia, revela importantes desafíos enfocados en el impulso de la demanda y en el respaldo al sector productivo para sostener la oferta y el empleo que están detrás de las empresas. También te puede interesar: Situación macroeconómica en 2023 y perspectiva de crecimiento La ralentización de la economía también afectó el desempeño de los indicadores del mercado laboral. Entre 2022 y 2023, la tasa de desempleo aumentó ligeramente de 3,2% a 3,4%; en tanto que, entre junio de 2023 y junio de 2024, la tasa se redujo de 3,8% a 3,1%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En este periodo, la calidad del empleo se mantuvo relativamente sin cambios. Al cierre de 2023, el empleo adecuado se situó en 35,9%. No obstante, al mes de junio de 2024 se observa un deterioro en ese indicador; en ese mes el empleo adecuado alcanzó el 35,4%, es decir, 1 p.p. menos, con respecto a junio de 2023. En materia de género, del empleo total a nivel nacional, seis de cada 10 empleos fueron ocupados por hombres en 2023. De esta cifra, el 42,3% fue un empleo adecuado. Mientras que, del empleo restante (cuatro de cada 10 empleos) a cargo de mujeres, el 30% fue uno adecuado. En este sentido, el análisis del mercado laboral refleja una marcada brecha de género tanto en la contratación como calidad del empleo, hecho que afecta principalmente a las mujeres. Según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (SUPERCIAS), en 2023 el sector societario registró USD 13.225 millones más en activos frente a 2022 (con corte al 05 de agosto de 2024), alcanzando una cifra total de USD 159.752 millones. Tendencia similar también se observó en las utilidades, con una tasa de crecimiento del 9,5%, lo que equivale a USD 981 millones. Por su parte, la recaudación tributaria proveniente del impuesto a la renta evidencia una caída en USD -175 millones, y con ello, situándose en USD 2.408 millones. A nivel sectorial, en el último año el 65% de las industrias productivas del país registraron, en diferente magnitud, tasas de crecimiento positivas, entre ellas destacan: la pesca y acuicultura (5,9%), administración pública (5,2%), agricultura, ganadería y silvicultura (4,9%), como las actividades con mayores niveles de crecimiento en 2023. Por otro lado, las actividades relacionadas a refinación de petróleo (-4,7%), manufactura de productos no alimenticios (-3,5%) y actividades de los hogares (-2,8%) reportaron niveles de crecimiento negativo. Para 2024, de acuerdo con las previsiones del BCE, el 85% de las industrias alcanzarán tasas de crecimiento positivas. Las actividades relacionadas a refinación de petróleo (4,4%) presentarán una importante recuperación, seguido del suministro de electricidad y agua (4,3%) y alojamiento y comidas (3,1%). Pese a que, en este año, un mayor número de sectores evidenciarían tasas positivas de crecimiento, la economía en general presentaría una mayor ralentización en su crecimiento, sumado a ello, un previsible ajuste a la baja debido a los cortes por crisis energética, de aumento en la delincuencia organizada y de menor producción petrolera. En 2023, el consumo de los hogares creció en un 1,4%, hasta alcanzar en términos nominales los USD 76.475 millones; no obstante, esta tasa refleja una desaceleración frente a 2022, cuando creció en un 7,4%. Este hecho también evidenció un menor dinamismo en el volumen de crédito del sistema financiero nacional, indicador clave para promover el consumo e inversión. Según la Superintendencia de Bancos, las colocaciones de crédito se contrajeron en un -2%, pasando de USD 37.892 millones en 2022 a USD 37.131 millones en 2023. En tanto que, en el primer semestre de 2024, los desembolsos de crédito evidencian un cambio en la tendencia, y muestran una tasa de crecimiento del 2,9%, frente al mismo periodo de 2023, y de mantenerse, revela favorables perspectivas de crecimiento para la economía al cierre de año. La menor actividad de la economía también se reflejó en un menor ritmo de aumento de precios. De acuerdo con el INEC, a diciembre de 2023, la tasa de inflación se situó en 1,35%, es decir, 2,39 p.p. por debajo del nivel de 2022. En julio de este año, la tasa de inflación anual se ubicó en un 1,57%, lo que marca un crecimiento más lento de los precios frente a igual mes de 2023, cuando alcanzó una tasa de 2,07%. Si bien, este indicador evidencia estabilidad de precios que ayudan a mantener el ingreso real, también advierte que la economía se está enfriando y podría marcar una serie de desafíos para reactivar tanto la demanda como producción de bienes y servicios. El escenario mundial está caracterizado por una persistente incertidumbre, especialmente en los mercados financieros, a la espera de las próximas decisiones de la Fed y los principales bancos centrales en torno a la fijación de las tasas de interés, lo que a su vez determinará un nuevo escenario macroeconómico con un impacto directo sobre las economías de América Latina y el Caribe. Es así que se espera un eventual recorte de las tasas de interés por parte de la Fed de 0,25 p.p en el mes de septiembre, con una tasa entre 5% y 5,25%, lo que permitiría una mayor movilidad capitales y a un menor costo financiero en la región, estimulando el acceso a financiamiento e inversión. En el caso de Ecuador, al igual que otros países de la región, presenta una normalización del crecimiento post pandemia, lo que ha significado una desaceleración y ajuste de las proyecciones a la baja. No obstante, los desafíos fiscales y la crisis energética y de seguridad, han incrementado los riesgos y probabilidad de que la economía pueda pasar por una fase de recesión. En este contexto, la economía ecuatoriana padece de bajos niveles de crecimiento, por lo que requiere de un fuerte estímulo y de una clara agenda pública-privada que perdure en el tiempo, para promover un crecimiento sostenido. Se requieren acciones del sector público encaminadas a estimular el aparato productivo nacional, para lo cual, las entidades financieras adquieren un papel relevante, cuyo rol de intermediarios financieros permitirá brindar una mayor liquidez a aquellos sectores con mayor impacto sobre la economía, especialmente en la generación de ingresos y empleo. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research