“Los ejecutivos de ahora demandan una formación, menos teórica sino cada vez más práctica y aplicada a las realidades”, resalta. . Sobre los programas online Aulestia explica que, en los primeros meses después del inicio de la pandemia, se notó un crecimiento importante en la demanda de programas ejecutivos online debido, obviamente, a no poder ofrecer programas presenciales, sin embargo, ahora se observa una recuperación considerable de los programas presenciales una vez que se va retomando la normalidad. Acorde al experto, es importante destacar que, si bien existe una significativa demanda de programas online no se puede sustituir la experiencia que tiene la persona en la presencialidad, debido a la interacción de los participantes, a la importancia del intercambio de experiencias, a la posibilidad de hacer un working, y el compartir vivencias, que solo lo ofrece un aula de clases. “Los programas online permite adquirir conocimientos, sin embargo, los programas presenciales permiten compartir habilidades directivas”, .explica Aulestia. La resiliencia, una de las principales habilidades Giuseppe Marzano, Decano de Posgrados de la Universidad de Las Américas (UDLA), analiza que una de las habilidades que más acogida hay en los programas de posgrados es la resiliencia, es decir, la capacidad de saber convertir un problema en una oportunidad, el no asustarse frente a un problema, y a ser profesionales más recursivos. “Esto se vincula directamente con la capacidad del individuo de gestionar el riesgo, de gestionar la incertidumbre y se relaciona con nuestra capacidad de mantener la calma para la toma de decisiones ajustadas a la realidad”, señala. El académico considera que ha surgido la necesidad de desarrollar habilidades de colaboración no sólo presencial, sino también a la distancia y en el trabajo remoto. Esto permite, aun cuando estemos físicamente lejos de los colaboradores, mantener un buen clima de trabajo y en la capacidad de comunicarnos a diferentes niveles, con diversas personas. Se ha entendido que las personas de formas diferentes a las circunstancias que nos han pegado y, por lo tanto, un buen líder, un buen gerente o un buen jefe es resultado de un buen maestrante. “En ese sentido, se debe perder cualquier tipo de resistencia al cambio, porque finalmente nos inundó. A medida que seamos más rígidos frente al cambio, vamos a ser menos competitivos”, sostiene.