Las guerras, la violencia, la pobreza y las crisis económicas han generado un volumen -sin precedentes- de personas que han abandonado sus países y se dirigen a economías más estables en búsqueda de mejores condiciones de vida. Este drama social, que se observa en todos los continentes y culturas, genera un movimiento de flujos de capitales desde las economías más desarrolladas hasta los países de origen de los migrantes que transfieren parte de sus ingresos a las familias que dejaron atrás. Este flujo de remesas cobra gran importancia en muchas economías. De hecho, en Haití y el Salvador representan el 30,7% y el 21,2% de su PIB respectivamente. En Ecuador, las remesas de los ciudadanos que emigran suman USD 3.086 millones y representan el 3% del PIB, ocupando la octava posición entre los países latinoamericanos que más reciben este tipo de flujos. México, con USD 35.659 millones, es el país que más remesas recibe, debido a su cercanía con Estados Unidos y un alto porcentaje de la población que trabaja ahí. Guatemala, República Dominicana, Colombia y el Salvador son los otros países que cierran este top 5. La migración es un derecho humano. Para economías, como la ecuatoriana, la entrada de divisas permite mantener la balanza de pagos y son un aporte para sostener la dolarización en la economía. Por: Víctor Zabala y María José Vilac