El gasto público en educación, como porcentaje del PIB, comprende el gasto público total (corriente y de capital) en educación, expresado como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en un año determinado. Incluye el gasto del Gobierno en instituciones educativas (públicas y privadas), administración educativa y subsidios o transferencias para entidades privadas (estudiantes/hogares y otras entidades privadas). En América Latina, el país con el mayor porcentaje de gasto en educación como parte del PIB es Costa Rica, con el 7,1%; mientras que el país con menor desembolso es Argentina, con el 1,6% de su PIB. Ecuador se ubica en la posición seis, con el 4,5% del PIB, escoltando a Uruguay (4,5%), Chile (5%), Bolivia (5,2%), Honduras (5,2%) y Costa Rica (7,1%). Las tres últimas posiciones son ocupadas por Argentina (1,6%), Brasil (2,4%) y Guatemala (2,9%). Ecuador ha vivido una transformación en relación al nivel de gasto en educación. Antes de 2000, el porcentaje no llegaba al 1% del PIB; mientras que en la actualidad se aproxima al 5%, alcanzando USD 5.400 millones. No obstante, las noticias no son alentadoras para el sector debido a la ausencia de las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos 2018 (PISA por sus siglas en inglés), lo que demuestra un grado de incertidumbre en la calidad educativa del país. La calidad del gasto en educación no es fácil de medir debido a que existen técnicas específicas para evaluar de una manera óptima y adecuada. A a la hora de evaluar la calidad del gasto en educación se toman en cuenta diferentes aspectos como la medición de la efectividad de las políticas públicas en infraestructura, investigación e innovación. Esto, añadido a que la cantidad de gasto en educación no siempre resulta en una mejor situación del sector educativo. La eficiencia del gasto dependerá de cada gobierno y los instrumentos de política pública para distribuir equitativamente los recursos.