Países dolarizados en América Latina enfrentan desafíos por la caída del dólar. La pérdida de confianza en el desempeño económico de EE.UU. ha contribuido a la debilidad del dólar. El dólar ha perdido un 4,2% de su valor desde finales del año pasado, pese a las previsiones que apuntaban a su fortalecimiento en 2025, debido a la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos y al creciente temor a una posible recesión. Lo que pase con el billete verde afecta a las economías de América Latina, en particular a aquellas que han adoptado al dólar como su moneda oficial. Si bien puede mejorar la competitividad de sus exportaciones, también encarece las importaciones y genera riesgos inflacionarios. Además, aunque la dolarización ofrece estabilidad en inflación y deuda, países como Panamá y El Salvador enfrentan vulnerabilidades externas, especialmente ante cambios en las tasas de interés en Estados Unidos. Exportaciones e inación El economista Arturo Porzecanski, de la American University, advierte que la caída del dólar es un fenómeno reciente y que, salvo a que la tendencia se mantenga en las próximas semanas o meses, su impacto podría ser limitado. También puedes leer: Países con mayor comercio exterior en Estados Unidos “La depreciación que estamos observando, a menos que continúe en las próximas semanas y muchos meses, no será suficiente para revertir los efectos en la dirección opuesta que tuvieron lugar a partir de octubre pasado mayormente en noviembre-diciembre, después de la victoria electoral de Donald Trump“, le manifestó a Bloomberg Línea. No obstante, si la caída del dólar persiste, Porzecanski dice que puede mejorar la competitividad de las exportaciones de los países dolarizados en la región, aunque también encarecería las importaciones que vienen de economías con monedas que se aprecian frente al dólar, como los bienes importados de la zona euro, Japón y China. El economista y exministro ecuatoriano Andrés Arauz coincide en que la caída del dólar podría hacer más competitivas las exportaciones, aunque advierte que el impacto no es inmediato ni tan pronunciado, debido a que sigue siendo la principal moneda de facturación en el comercio exterior. Porzecanski añade que puede haber un efecto secundario a través del precio internacional de las materias primas. “Por ejemplo, si la depreciación del dólar fuera a motivar un aumento del precio del petróleo o de las bananas cotizadas en dólares, eso beneficiaria a los exportadores de esos productos y perjudicaría a los importadores”, dice. Sin embargo, hasta ahora no se está observando ese fenómeno. En términos de cifras, las exportaciones de Ecuador en 2024 alcanzaron USD 34.420 millones, un incremento del 10,6% respecto a 2023. En volumen, el país exportó 33,3 millones de toneladas, un aumento del 6,8%. En Panamá, las ventas externas totalizaron USD 964,3 millones, un 7,4% más que en 2023, con el banano como el principal producto exportado (16,3% del total). El Salvador experimentó una leve contracción en el valor de sus exportaciones, que sumaron USD 6.447,5 millones, un 0,8% menos que en 2023. También puedes leer: El dólar cae con fuerza y se encamina a su peor semana desde 2022 Para los analistas, el impacto de una caída dólar en Ecuador, Panamá y El Salvador es mixto, con efectos tanto positivos como negativos, lo que dificulta una conclusión absoluta. Por el lado positivo, un dólar más débil puede mejorar la competitividad de las exportaciones, ya que sus bienes podrían volverse más atractivos en mercados donde el dólar ha perdido valor frente a otras monedas. En contraste, la depreciación del billete verde también encarece las importaciones de bienes y servicios provenientes de economías con monedas más fuertes, lo que podría afectar el costo de vida y la inflación en estos países. La guerra comercial y la inflación Arauz advierte que las guerras comerciales también pueden afectar los flujos comerciales y aumentar los riesgos para la balanza de pagos de estos países. Si otros países devalúan sus monedas, el costo de importar desde economías dolarizadas aumenta, lo que puede reducir la demanda de sus exportaciones y alterar los flujos comerciales al encarecer sus productos en el mercado internacional. Riesgos sobre la deuda Para Arauz, un dólar más débil no afectaría significativamente la carga financiera de las economías dolarizadas de la región, ya que su deuda está mayoritariamente denominada en la misma moneda en la que recaudan ingresos. También puedes leer: Los 8 países con el entorno más favorable para emprender en Latinoamérica 2025 Sin embargo, un informe de enero de Fitch Ratings advierte que varios países de América Latina enfrentan vulnerabilidades ante riesgos externos, en especial aquellos con altos niveles de deuda en moneda extranjera y dependencia de las reservas internacionales. Panamá enfrenta riesgos derivados de su elevada deuda en moneda extranjera y su modelo económico dependiente de los mercados globales, según Fitch. La reciente rebaja de su calificación a grado especulativo refleja preocupaciones sobre la sostenibilidad de su deuda y la incertidumbre en torno a su consolidación fiscal. A pesar de estos riesgos, la agencia calificadora señala que la mayoría de los países de la región mantienen niveles de reservas relativamente estables, con una cobertura superior a los tres meses de importaciones. No obstante, economías como Bolivia presentan mayor fragilidad debido a la caída de sus reservas. Monge asegura que el hecho de que estos países emitan en dólares “no es un factor tan determinante como el nivel de reservas, el nivel de deuda o de déficit fiscal que estas economías manejan”. Porzecanski añade que, en principio, un dólar más débil no afecta directamente a estos países, ya que su deuda está denominada en la misma moneda que utilizan para recaudar ingresos. Sin embargo, advierte que podrían enfrentar un impacto adverso si las tasas de interés en Estados Unidos aumentan, especialmente las de los bonos del Tesoro a 10 años, lo que encarecería el costo del financiamiento externo. Fuente: Bloomberglinea