“Sin duda, eso me quedó en el corazón y en la mente. Creo que soy de las personas que más árboles ha plantado en su vida y más allá de cuántos puedes hacerlos tú, se trata de cómo la colectividad puede seguir tus pasos”. Estudió en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) Derecho y Ciencias Políticas; y, “toda mi vida universitaria hice voluntariado en el orfelinato San Vicente de Paúl, en la Recoleta”. De hecho, la relación que ha tenido con la ayuda social, siempre ha estado presente en su diario vivir hasta la actualidad. Hoy es Vicepresidente Nacional de Aldeas Infantiles SOS y es parte de la Comisión Ecuménica de las 13 religiones del país, además de ser el Gerente General del Colegio Johannes Kepler, pionero en sostenibilidad en América Latina. La persona Estudió Derecho y Ciencias Políticas Junto a esposa fundó el Colegio Johannes Kepler Tiene dos hijas Es pionero de la educación sostenible en el país Por otro lado, Pablo Ponce desde su etapa universitaria ha incursionado en el ámbito político. Recuerda que fue primer consejo de su facultad en la PUCE, al ver que tenía solo representatividad los partidos políticos y los movimientos, “hicimos una coordinadora de movimientos independientes en donde fui su presidente nacional”. Esta trayectoria en su juventud sirvió para que partidos políticos estructurados como la Izquierda Democrática, vean en el alto ejecutivo una alta capacidad de liderazgo. Fue Concejal de Quito, por tres ocasiones (2004 -2014), cuando Paco Moncayo asumió la Alcaldía de la capital. “En esta etapa aprendí, a temprana edad, el compromiso que hay que tener con quienes más lo requieren”. El alto ejecutivo está convencido de que una sociedad que tiene un tejido social fuerte es exitosa, “es la que pone la agenda para los gobernantes”. Pero, ¿cómo lograrlo? Teniendo educación, asegura. “Lo único que libera a una comunidad es la educación y en esa línea he ido toda mi vida”. Pioneros en educación sostenible Johannes Kepler nació con un ADN ecológico. Sus estudiantes, desde hace más de tres décadas, han crecido inculcados por el respeto a la naturaleza, gracias a las buenas prácticas que tiene la institución, por ejemplo, ser una entidad cero plásticos, la siembra de 484.305 árboles o convertirse en el único colegio en América Latina con el 75% de auto sustentabilidad energética. Además, son embajadores de la Agenda 2030 y de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.(ODS). “Cuando una organización como la UNESCO te declara líder no sólo para el país, sino para América Latina en educación sostenible. Esto hace que nosotros nos sintamos responsables de llevar un liderazgo a la altura de las circunstancias”. Actualmente, Johannes Kepler tiene 925 alumnos con niveles que van desde el pre-escolar y hasta tercero de bachillerato. “Tenemos un récord, en el cuál, el 65% de nuestros alumnos estudian la universidad en el extranjero”. Además, han logrado tener convenios con las principales universidades del país y de las becas totales que otorgan dos de las mejores; estudiantes de la institución han obtenido un porcentaje alto de la cuota. “Tener esta representatividad en el tema académico. Esto es reflejo de que estamos haciendo las cosas bien y que nos hemos ganado un prestigio y reputación que la mantenemos como líderes en educación”, resalta. ¿Qué es la educación sostenible? Para el alto ejecutivo, cada acción que uno hace debe estar pensada en el futuro y en la próximas generaciones. “Eso se ha entendido y es increíble ver a los niños, que desde temprana edad, son guardianes de la naturaleza. Soy creyente de que quien cuida desde pequeño la naturaleza aprende a respetar, y quien respeta, aprende a amar, y cuando amas no haces daño. Proteges y cuidas. Cuando amas das y te vuelves generoso, eso es lo que enseñamos a diario. La pedagogía no tiene sentido si no sirve para el diario vivir”. Comprometidos con el medio ambiente y ámbito social La infraestructura del Johannes Kepler comprende 61.000 m2 de bosque protegido, con 29 aulas abiertas y autosustentables energéticamente con paneles solares. Asimismo, “luego de la pandemia, lo más importante, y que lo entendimos a tiempo, es el apoyo emocional. Más allá de ser buenos en lo académico, el poder contener a los niños y jóvenes fue esencial y lograrlo fue parte de nuestro éxito. Esto nos permitió ser el único colegio que ha crecido un 26% en el país en época de pandemia. Y estamos extendiendo nuestra infraestructura en la post pandemia”. Por _ Dominic Burgos Alemán