La revista ‘Time’ ha dicho de ellos que son "el matrimonio de científicos más célebre desde que Marie y Pierre Curie descubrieron la radioactividad". Y no exageran. Özlem Türeci y su marido Ugur Sahin han liderado la investigación de la vacuna producida por su empresa de biotecnología, BioNTech, y la farmacéutica Pfizer, que fue la primera en ser aprobada y administrada tanto en Europa como en Estados Unidos. Y por eso, Türeci es, junto a investigadoras como Sarah Gilbert, Teresa Lambe o la china Chen Wei, una de las científicas que más está contribuyendo a terminar con la pandemia. ➤ Ver también: ¿Cuál es el mejor país para vivir para las mujeres? Todo empezó hace un año, durante un desayuno en su casa. En enero de 2020, Ugur Sahin leyó por primera vez en 'The Lancet' que un virus de origen desconocido estaba causando una extraña neumonía en la ciudad china de Wuhan. Lo comentó con su mujer mientras tomaban el primer café de la mañana. Unos días más tarde, BioNTech ya tenía un prototipo de vacuna y 500 empleados de la compañía trabajaban en el ‘Proyecto velocidad de la luz’. Türeci y Sahin se conocieron en la Universidad de Sarre de Hamburgo. Él ya era médico y estaba especializado en oncología. Ella era estudiante de medicina. Compartían, además, historia familiar. Sahin nació en Turquía, pero con cuatro años llegó a Alemania, donde su padre consiguió un trabajo en una fábrica de automoción. Türeci había nacido en Alemania, pero también era hija de turcos. Su madre era bióloga y su padre trabajaba como cirujano en un hospital. Ha contado que de niña pensó en ser monja, después de ver cómo las religiosas cuidaban de los enfermos en el hospital en el trabajaba su padre. Se casaron en 2002 en una ceremonia rápida y sin grandes fastos porque aquel día también fueron a trabajar al laboratorio. Investigaban cómo entrenar al sistema inmune para atacar a las células cancerígenas. Cuando se quedaron sin fondos, decidieron emprender. En 2001 fundaron Ganymed, de la que Türeci fue CEO, para desarrollar anticuerpos monoclonales contra el cáncer. En 2016 la vendieron a una empresa farmacéutica japonesa por USD 1.400 millones de dólares. En 2008 crearon BioNTech. La idea detrás de la compañía era revolucionaria: usar ARN mensajero para entrenar al sistema inmune en la producción de sus propios antígenos. Ese es, precisamente, el mecanismo que utiliza la vacuna desarrollada por la compañía, en la que Türeci ejerce de directora médica. La fama y la fortuna del matrimonio han crecido exponencialmente en los últimos meses. Se estima que el valor de la biotecnológica supera los USD 25.000 millones de dólares. Además, ellos ya figuran entre las 100 personas más ricas de Alemania. Y a pesar de eso, su austeridad se ha convertido en parte de su leyenda. La pareja, que tiene una hija adolescente, vive en un apartamento modesto de la ciudad de Magenta. Van a trabajar en bicicleta, no tienen auto y siguen dando clases en la universidad local. Cuando Albert Bourla, CEO de Pfizer, les llamó en noviembre para anunciarles que la efectividad de la vacuna superaba el 90%, lo celebraron con una taza de té. Türeci también es la presidenta de la ‘Asociación para la Inmunoterapia en Cáncer’ y su nombre aparece en más de 500 patentes diferentes. Está claro que no se equivocó de vocación. Fuente: Women Now