Vamos a Stonewall, año 1960, en la que un grupo de personas LGBT+, en su mayoría hombres gays, inició una revuelta en contra de la policía de Estados Unidos debido a sus abusos de autoridad y violencia. Este acto fue el comienzo de la protesta por los derechos de las personas LGBT+, cuyo impacto no solo se extendió a lo largo del territorio norteamericano, sino que alcanzó a todo el continente americano y otros países de Europa. Sin embargo, los disturbios en Stonewall hablan más que la participación de hombres gays, mujeres lesbianas y personas bisexuales. Ya sea intencional o intencionalmente, se ha promovido que el orgullo representa a un sector específicamente: a los hombres gays. Hace menos de 15 años, los nombres e imágenes de Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson empezaron a circular en Estados Unidos y se amplió a otros países con un mensaje claro: “el rostro de la revuelta de Stonewall es el rostro trans mestizo, positivo y afro”. Esta acción buscó el reconocimiento de los derechos trans y la reivindicación del rostro trans en los mismos orgullos gays. Consiste en no solo resarcir la historia contada equivocadamente, sino entender que el rostro trans ha sido -y continúa siendo en muchos países- la imagen principal del cuestionamiento, la ruptura de normas al estar en la línea frontal de la lucha LGBT+. En lo particular, como una mujer trans, mestiza y no binaria, la reivindicación de Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson no solo me representa, sino que me da esperanzas en que mis contribuciones en el plano social, político, académico y corporativo tengan el reconocimiento debido en un futuro. Con estos antecedentes, en Ecuador, el nacimiento del orgullo -tanto en la ciudad de Quito como en Guayaquil- ha pasado por diversos liderazgos, concentrándose en Guayaquil, en el impulso de la Asociación Silueta X, una organización liderada por personas trans y en Quito por la Mesa LGBT+ de Quito, cuyos colectivos, en su mayoría, son trans como el Centro Psico Trans, Bolivarianos Diversos entre otros. Desde hace varios años, ambos orgullosos han impulsado la participación y el reconocimiento de los derechos LGBT+ con mayor énfasis de estas personas. En el 2018, la Cámara LGBT+ de Comercio & Turismo Ecuador decidió apostar a la articulación y visibilización con la propuesta Orgullo Ecuador, la misma que cuenta con el aval internacional de Interpride, la organización mundial de los orgullos. El fin fue, que tanto el público en general, instituciones públicas y la empresa privada, no solo pudieran conocer, sino acceder a estos espacios en las distintas ciudades del país de las que se destaca Quito y Guayaquil por su afluencia. También te puede interesar: El respeto permite fomentar calidad e inclusión Si bien es cierto, el movimiento LGBT+ en el país sigue manteniendo el espíritu del Orgullo Ecuador en las distintas ciudades del país, el mismo concentra pedidos con respecto a los derechos de la población LGBT+ con énfasis en personas trans, a través de sus distintos colores, así como la mayor inclusión en los espacios públicos y privados bajo la norma de diversidad, equidad e inclusión. Por esto y mucho más, su participación es responsable, social y empresarialmente, cuyo fin es el apoyo aliado lgbt+ y trans. ¡Qué viva el Orgullo Ecuador! Por: Mgtr. Diane Rodríguez - Especialista en Diversidad, Equidad e Inclusión. CEO en Cámara LGBT+ de Comercio & Turismo Ecuador