Las redes sociales, aunque han facilitado la conexión con amigos, familiares y hasta desconocidos, también han transformado profundamente la manera en que interactuamos. Si bien estas plataformas permiten estar al tanto de la vida de los demás siempre que sean usuarios activos, también han dado lugar a nuevas dinámicas de comportamiento que han reemplazado muchas de las costumbres del trato cara a cara. Un claro ejemplo de esto es el ghosting, un fenómeno que se popularizó con el auge de las redes. Este término, que proviene de la palabra inglesa ghost (fantasma), describe la acción de cortar la comunicación de forma repentina y sin explicación. Aunque es ampliamente También puedes leer: Ahorro a la medida: la estrategia financiera que impulsa el bienestar y la productividad ¿Qué es el orbiting y cómo saber si lo estás experimentando? El orbiting es una conducta en la que una persona deja de tener contacto directo contigo, pero se mantiene presente de forma pasiva a través de tus redes sociales. Es decir, aunque ya no te hable, sigue viendo tus historias, dando "me gusta" o incluso comentando publicaciones, lo que crea una ilusión de cercanía que en realidad no existe. Este comportamiento puede parecer inofensivo, pero en una sociedad donde las interacciones digitales tienen un fuerte impacto emocional, la ambigüedad del orbiting puede afectar seriamente la salud mental. La presencia constante de alguien que ha dejado de ser parte activa de tu vida, pero sigue rondando tus redes, puede generar ansiedad, confusión y baja autoestima. Detectarlo no siempre es fácil, pero algunas señales claras incluyen: La persona ha cortado la comunicación directa, pero sigue viendo tus contenidos. Interactúa esporádicamente (likes, comentarios) sin retomar la conversación. Puede aparecer en lugares donde sabe que estarás, sin buscar el contacto directo. Se manifiesta a través de amigos en común, sin hablarte directamente. También puedes leer: Nueva Arena de Lima amenaza al bienestar animal de más de 1300 animales en el Parque de las Leyendas Los expertos advierten que este tipo de interacción puede ser especialmente nociva entre jóvenes, particularmente en la Generación Z, ya que contribuye a una desconexión emocional disfrazada de cercanía digital. Fuente: El economista