Este innovador proyecto no solo busca generar impacto en la sostenibilidad ambiental, sino también en el desarrollo social y económico de las comunidades aledañas a sus operaciones. Paul Barreiro, Gerente de Sostenibilidad, y Paola Rodríguez, Jefa de Responsabilidad Social de Omarsa, lideran este ambicioso programa que se está convirtiendo en un referente en la región. Del filantropismo a la sostenibilidad Durante años, Omarsa operaba bajo un modelo filantrópico, donde la ayuda a las comunidades se centraba en satisfacer necesidades puntuales. Sin embargo, Barreiro y Rodríguez coinciden en que ese enfoque no generaba un impacto duradero. “El objetivo fue cambiar esa estructura filantrópica por un enfoque más sostenible, donde las comunidades no solo recibieran ayuda, sino que aprendieran a desarrollar sus propios recursos”, comenta Paola Rodríguez. Así nació la UDPC, con la finalidad de erradicar la dependencia y promover un modelo de corresponsabilidad comunitaria. También te puede interesar: AJECUADOR: comprometido con crear un equilibrio entre el éxito financiero; y, el impacto social y ambiental Sobre el proyecto UDPC Se basa en tres fases clave: formación, ejecución y evolución. En la primera fase, Omarsa trabaja directamente con las comunidades para identificar sus necesidades y capacidades. “Hacemos un diagnóstico participativo, donde levantamos una línea base que nos permite conocer las necesidades de la comunidad con mayor índice de vulnerabilidad”, explica Rodríguez. A partir de estos diagnósticos, se genera un plan de desarrollo donde se promueve la capacitación y el empoderamiento de los miembros de la comunidad. En su fase de ejecución, se llevan a cabo proyectos específicos, como el innovador programa de moneda social, que promueve el intercambio de plástico recolectado por alimentos nutritivos. “La idea es que las comunidades puedan aprender a manejar recursos financieros y desarrollar negocios sostenibles”, menciona Barreiro. La tercera fase, la evolución, se enfoca en garantizar que estos proyectos sean sostenibles en el tiempo, con la mínima intervención de la empresa, permitiendo que la comunidad se vuelva autosuficiente. Economía circular y sostenibilidad alimentaria Uno de los aspectos más innovadores de la UDPC es su enfoque en la economía circular. El programa de moneda social, que inició como un piloto en la comunidad de Cerrito de los Morreños, consiste en el intercambio de plástico por alimentos y hoy se convierte en una “tienda sostenible” liderada por la comunidad bajo el acompañamiento de Omarsa y el de aliados estratégicos. “Queremos generar una cultura de cuidado ambiental y promover la sostenibilidad alimentaria”, dice Paola Rodríguez. Además, los alimentos que se entregan a cambio de plástico son cuidadosamente seleccionados para garantizar una nutrición adecuada. El proyecto no solo busca reducir la contaminación plástica en los manglares, sino también mejorar la calidad de vida de las comunidades a través de una alimentación más saludable. Proyectos con impacto social y ambiental Omarsa está trabajando en varios proyectos dentro de la UDPC, adaptados a las características y necesidades de cada comunidad. Entre los proyectos más destacados se encuentra el desarrollo de huertos orgánicos, la producción de miel de manglar y la creación de viveros de manglares. Estos proyectos no son impuestos por la empresa, sino que surgen de las propias iniciativas de las comunidades. “Buscamos aliados estratégicos que nos permitan brindar formación y capital semilla para que los proyectos puedan arrancar”, explica Barreiro.