La realización de la primera ‘Oceanix City’ se enmarca en una apuesta tripartita que busca contrarrestar algunos efectos del cambio climático. Según sus promotores, dadas las alertas por el crecimiento del nivel del mar, en la actualidad se desarrollan todos los estudios pertinentes para hacer de esta una importante gesta medioambiental. Se espera que para mediados de 2025 se construyan los primeros ‘barrios’ del ambicioso proyecto que planea convertirse en el hogar de al menos 10 mil personas. ¿Cómo funcionará la ciudad, cuál es su aporte ecológico y quienes vivirán allí? De acuerdo con información de Oceanix, la firma encargada de liderar la construcción, la idea de esta ciudad flotante se asienta sobre placas de concreto que, por su interior vacío, flotan en el mar. Ante la amenaza que viven grandes urbes costeras por el crecimiento de los niveles del agua, este proyecto se perfila como una opción viable para evitar desastres humanitarios. “Las ciudades flotantes sostenibles son parte del arsenal de estrategias de adaptación climática que tenemos a nuestra disposición. En lugar de luchar con el agua, aprendamos a vivir en armonía con ella. Esperamos desarrollar soluciones basadas en la naturaleza a través del concepto de ciudad flotante y Busan es la opción ideal para implementar el prototipo”, explicó Maimunah Mohd Sharif, directora del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, tras concretarse el pacto. En teoría, la ‘Oceanix City’ inicial planea albergar 10.000 personas distribuidas en 75 hectáreas. La unidad más pequeña de la ciudad la compondrán barrios con una extensión de 2 hectáreas habitables para cerca de 300 personas. Los edificios deberán ser de menos de 7 pisos. Así, dice la constructora, se logra “crear un centro de gravedad bajo y resistir el viento”. Los barrios estarán congregados en aldeas (localidades, podría decirse) de al menos seis ejemplares. Alrededor de 1.650 habitantes podrán departir sin mayores inconvenientes. La unidad más pequeña de la ciudad la compondrán barrios con una extensión de 2 hectáreas habitables para cerca de 300 personas. Amigable con el ambiente Según Oceanix, la idea del proyecto es crear un “efecto regenerador y no uno devastador” con el medio ambiente. En ese sentido, la ciudad contará con importantes fuentes de energía limpia como paneles solares, turbinas eólicas, biorreactores de algas, almacenamiento de aire comprimido, energía maremotérmica y convertidores de energía a base del movimiento de las olas. La idea de la ‘autonomía del agua dulce’ sería una realidad gracias a la destilación de vapor de agua, generadores de agua atmosférica y sistemas de recolección de lluvia. De tal forma, se dice, la economía prácticamente sería circular. En cuanto al transporte de bienes y personas, la idea es priorizar medios de transporte ecológicos como bicicletas acuáticas. Lo principal será mantener el concepto de ‘movilidad compartida’. Fuente: El Tiempo