Según la OCDE, la economía global evidenciará una recuperación débil tras los shocks de la pandemia y el conflicto bélico en Ucrania, y estará plagada de inflación y los efectos del endurecimiento de la política de los bancos centrales. La organización estima que la actividad global crecerá en un 2,7% este año y un 2,9% el próximo. Ambas cifras se sitúan por debajo del promedio de 3,4% alcanzado en los siete años previos a la pandemia. Por su parte, EE.UU., la zona euro y China tendrán la misma debilidad relativa, mientras que la tasa de inflación será más alta que en el período hasta 2019, señaló la organización. Este hecho representa un desafío para los bancos centrales, ya que deben ejecutar medidas frente a presiones alcistas de los precios subyacentes (que están resultan más fuertes de lo esperado) sin perjudicar en exceso el crecimiento, añadió la OCDE. En declaraciones a medios, Clare Lombardelli, economista jefe de la organización, manifestó que, “evidentemente, no deben apretar demasiado hasta el punto de que eso tenga un impacto en el crecimiento mayor del necesario. Se trata, pues, de un delicado equilibrio para los bancos centrales, pero hoy decimos que deberán mantener una política monetaria restrictiva hasta que haya pruebas de que la inflación ha vuelto de forma duradera al objetivo, y eso significa tanto la inflación subyacente como la general”.También te puede interesar: ¿Cómo promover el crecimiento empresarial?La advertencia se produce un día después de que el Banco Mundial sugiriera que la economía mundial se encuentra en una situación precaria y se encamina hacia una sustancial ralentización del crecimiento a finales de este año, a medida que los aumentos de los tipos de interés empiecen a tener efecto. Fuente: Bloomberg Línea