Esto, en el marco de una crisis económica mundial desencadenada por la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania, se convierte en un importante reto para el Gobierno Nacional. Entonces, ¿Cuál es la solución para lograr un crecimiento económico sostenible? Hay dos pilares fundamentales que, a largo plazo, pueden poner al Ecuador en órbita: combatir la desnutrición infantil e impulsar una educación de calidad. Por un lado, la solución para la desnutrición infantil, que alcanza a la cuarta parte de los niños del Ecuador, tomará más de 20 años. Es conocido que el desarrollo cerebral del niño se realiza principalmente en los primeros mil días de vida, empezando desde su gestación. Sin una nutrición adecuada de la madre y el niño en este periodo, este último nunca alcanzará un desarrollo intelectual que le permita participar positivamente en el progreso económico y social del país. Parte de esa consecuencia es la falta de productividad en el entorno económico-laboral y los altos índices de criminalidad. En los años cincuenta, Chile se encontraba en una situación peor que la de Ecuador, con la mitad de sus niños padeciendo desnutrición crónica. Con voluntad y perseverancia de la sociedad civil, se logró imponer a las tres tendencias políticas que lideraron desde los años cincuenta hasta mitad de los noventa, un programa agresivo de lucha contra la desnutrición infantil cuyos resultados e impacto económico se evidencian en el gráfico: Relación entre desnutrición y desarrollo económico. Copiar este modelo a través de una alianza pública-privada es factible, fomentando redes de apoyo y generación de valor. Esto puede, fácilmente, resultar en un proyecto que termine con esta gran problemática y permita dar a la cuarta parte de los niños ecuatorianos un futuro digno. El segundo pilar se llama educación de calidad. Muchos estudios apuntan a que existe un fuerte vínculo entre la educación y el crecimiento económico de los países. Un informe de la UNESCO de 2012 muestra que un dólar invertido en educación generaría entre $10 y $15 en crecimiento económico. Países como Finlandia y Corea del Sur, cuyo crecimiento económico se ha beneficiado enormemente de la mejora de la educación, a menudo se toman como ejemplos. Dicho informe, además, resalta que el crecimiento del PIB de un país no pasa simplemente por un aumento en la cantidad de educación, medido por el número de años, sino por una mejor calidad. Asimismo, un estudio del Banco Mundial muestra que la calidad de la educación, medida por lo que los estudiantes saben, tiene un impacto significativo en sus ingresos futuros, así como en el crecimiento económico del país Ha llegado el momento en el cual el Gobierno decrete estos dos pilares como políticas de Estado, pensando a largo plazo y no en un tiempo coyuntural de cuatro años. Desde el sector privado jugamos también un rol importante en este marco de acción. En la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) confiamos que la nutrición y la educación son los dos pilares fundamentales para lograr una recuperación económica y social sostenible en el país. Por ello, trabajamos de la mano con nuestros socios en el diseño de estrategias que apoyen la disminución de los índices de desnutrición infantil, así como en programas de educación dirigidos a grupos sociales vulnerables. Por: Anfab (Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas)