Nutrición preventiva: pequeños cambios diarios, grandes resultados

Nutrición preventiva: pequeños cambios diarios, grandes resultados

En la primera charla de la sala de nutrición del segundo día de Expo Wellness, Andrea Domsky, Gerente Wellness de Phisique Wellness Group, defendió la nutrición preventiva como la “mejor medicina” para reducir el alto peso de las enfermedades no transmisibles.

Su tesis: prevenir empieza por crear hábitos sostenibles —no dietas punitivas— y por entender qué comemos. Propuso volver a los fundamentos (macros y micros), priorizando calidad y equilibrio: proteínas para reparación y saciedad; carbohidratos de buena fuente y en porciones adecuadas; y grasas saludables indispensables para hormonas y membranas celulares. El agua, recordó, es el “vehículo” del metabolismo.

Domsky aterrizó el concepto con el plato equilibrado: medio de verduras, un cuarto de proteína y un cuarto de cereales/tubérculos integrales, ajustando cantidades con referencias visuales o balanza casera hasta que el ojo “aprenda” la porción. Advirtió sobre “calorías invisibles” —aceites en exceso, jugos que concentran azúcar y desplazan fibra— y defendió la fibra como “escoba metabólica” que mejora saciedad, glucosa y tránsito. Recomendó preferir fruta entera, lácteos o alternativas con criterio, y planificar menús semanales para comprar mejor, ahorrar y comer con intención.

La charla abordó tres frentes críticos: presión arterial, resistencia a la insulina y riesgo oncológico. Para el corazón, sugirió recortar frituras y grasas trans, subir omega-3 (pescado azul o cápsulas, según el caso) y vegetales; para la glucosa, evitar picos que “agotan” la insulina (el clásico arroz + papa + frito) y construir platos con proteína, fibra y grasa buena que aplanen la curva. Frente al cáncer, insistió en un arcoíris de antioxidantes (rojos, naranjas, verdes, blancos y morados) que neutralicen radicales libres. Sumó un recordatorio de salud ósea: calcio dietario (lácteos, brócoli, ajonjolí), magnesio y sol seguro para activar vitamina D.

Otro pilar fue la microbiota: probióticos (yogur, kéfir, kombucha bien formulada) y prebióticos de la dieta trabajan en sinergia; sin esa dupla, “las bacterias están de adorno”. Recomendó leer etiquetas buscando fibra real (5–7 g por porción en cereales integrales) y entender cuándo sí tiene sentido suplementar, siempre con evaluación previa (por ejemplo, vitamina D o B12 en casos específicos).

Domsky cerró con estrategias prácticas: menú de la semana, control de porciones, disfrute consciente (no prohibir, sino espaciar indulgencias), sueño de 7–8 horas, manejo del estrés (respiración, meditación, movimiento) y ejercicio regular. Un truco simple para hidratarse: un vaso de agua al despertar y otro antes de cada comida. Su mensaje final condensó la filosofía de la sesión: la prevención se construye con decisiones pequeñas, repetidas —las que podemos sostener— para vivir más y mejor sin renunciar al placer de comer.