El incremento sostenido de la temperatura y la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos están redefiniendo la forma en que el mundo produce alimentos. En Ecuador, este cambio se siente con fuerza: periodos de sequía más prolongados conviven ahora con lluvias intensas y persistentes que alteran la estabilidad de los suelos agrícolas. Para un país que se ha consolidado como uno de los principales exportadores de banano a nivel global, este nuevo escenario implica mucho más que una variación climática; representa un desafío estratégico. Cuando el suelo se satura de agua, ya sea por anegamiento, cuando la tierra permanece empapada sin que el agua sea visible, o por inundación, cuando se forma una lámina sobre la superficie, las raíces pierden oxígeno, disminuye la absorción de nutrientes y la productividad se resiente. El impacto no tarda en reflejarse en el rendimiento y en la calidad del fruto, factores clave en mercados internacionales cada vez más exigentes. Ante este contexto, la nutrición del cultivo se convierte en una herramienta de anticipación. Ya no se trata únicamente de cumplir con un programa tradicional de fertilización, sino de fortalecer el equilibrio mineral antes y después de episodios de lluvia intensa. Garantizar el aporte adecuado de Magnesio, Calcio, Boro y Zinc, a través de soluciones como YaraVita Banatrel, y ajustar la frecuencia de aplicación para reducir pérdidas por lavado son decisiones estratégicas. A ello se suma el uso de bioestimulantes a base de algas, como YaraAmplix Optimaris, que permiten reactivar los procesos fisiológicos del cultivo cuando las raíces han sufrido estrés, actuando directamente a través de la hoja. También te puede interesar: KIA Acelera la movilidad eléctrica con portafolio, carga y energía solar Estas prácticas permiten que el cultivo recupere su vigor, optimizan el uso de nutrientes y reducen el impacto ambiental, contribuyendo a una agricultura más eficiente y sostenible. La incorporación de fertilizantes de alta tecnología complementa esta estrategia integral. Soluciones como YaraBela NITROMAG favorecen la reactivación de la fotosíntesis, mientras que YaraLiva NITRABOR contribuye al desarrollo de raíces sanas y frutos más resistentes gracias a su combinación de nitrato de calcio y boro. Integradas a un sistema de drenaje eficiente y a un esquema de fraccionamiento adecuado, estas herramientas fortalecen la resiliencia del cultivo frente a eventos climáticos extremos. En este escenario, Yara Ecuador acompaña al productor con soluciones nutricionales que integran agricultura regenerativa y neutralidad climática, promoviendo sistemas productivos preparados para un entorno cada vez más impredecible. Más allá de proteger una cosecha, el propósito es contribuir a la seguridad alimentaria y a la competitividad del país en el largo plazo.