El transporte de carga en Ecuador atraviesa una etapa de transformación marcada por nuevas regulaciones que están modificando la forma en que las empresas planifican, ejecutan y supervisan sus operaciones. En un entorno de mayores exigencias de control, trazabilidad y eficiencia, la gestión tecnológica adquiere un papel cada vez más relevante para optimizar los recursos y sostener la operación. Entre los principales cambios que enfrenta el sector se encuentran el nuevo esquema de precios del diésel, mayores requerimientos de formalización, controles sobre pesos y medidas, nuevas obligaciones tributarias y una creciente demanda de trazabilidad en el transporte de mercancías. Desde septiembre de 2025, la liberalización del precio del diésel provocó inicialmente un incremento superior al 50%, seguido por ajustes mensuales que continúan incidiendo en los costos del transporte terrestre. Paralelamente, se implementó la obligatoriedad del Certificado de Operación Regular (COR) para vehículos con capacidad superior a dos toneladas, documento que acredita la capacidad operativa y de carga de cada unidad. A partir de 2026 también entraron en vigor nuevas disposiciones para la facturación de servicios de transporte entre empresas y mecanismos de trazabilidad asociados a la placa de cada vehículo y sus desplazamientos. También puedes leer: Generación Z se acerca antes a las criptomonedas y los activos digitales "Estamos frente a una industria que debe acelerar su transformación. La inseguridad, la informalidad, los costos cambiantes del combustible y la baja madurez tecnológica son algunas de las principales brechas que el sector deberá resolver durante los próximos años", señaló Fernando Rojas, director ejecutivo de ASOLOG. El desafío cobra especial relevancia si se considera que en Ecuador existen más de 8.000 empresas de transporte registradas con RUC, aunque cerca del 2% concentra alrededor del 80 % de la facturación del transporte terrestre de carga. Este escenario evidencia la necesidad de fortalecer la formalización y elevar la eficiencia operativa y tecnológica de una industria con distintos niveles de desarrollo. Sectores estratégicos para la economía ecuatoriana, como el camarón, el banano, la minería y sus respectivas cadenas de abastecimiento, se encuentran entre los que pueden enfrentar mayores desafíos en este nuevo contexto, debido al volumen de mercancías que movilizan y a la necesidad de mantener operaciones continuas y eficientes. Frente al incremento de los costos y las nuevas exigencias regulatorias, uno de los principales retos será optimizar el uso de los recursos disponibles. Reducir kilómetros recorridos, aprovechar mejor la capacidad de carga, disminuir el consumo de combustible y cumplir con los tiempos de entrega serán factores determinantes para mantener la competitividad. En este escenario, las plataformas de gestión de transporte (TMS) permiten planificar rutas considerando restricciones de circulación, horarios, capacidad de los vehículos y condiciones operativas. También facilitan la administración documental, el registro de viajes y la trazabilidad de las operaciones. El impacto de estas soluciones depende del tipo de operación, la geografía, el volumen de entregas y las restricciones logísticas de cada empresa. Sin embargo, la optimización puede generar ahorros de entre un 5% y un 30%, principalmente mediante la reducción de kilómetros recorridos, un mejor aprovechamiento de la flota y una planificación más eficiente. Te recomendamos: La red de cajeros de bitcoin retrocede en América Latina ante el avance de las billeteras digitales "Las nuevas regulaciones representan un punto de inflexión para el sector. Hoy, la tecnología ya no solo ayuda a optimizar costos; también permite cumplir con los nuevos estándares de control, trazabilidad y eficiencia que exige el mercado. Las empresas que digitalicen sus operaciones estarán mejor preparadas para enfrentar este nuevo escenario", afirmó Enrique Ycaza, Country Manager de Drivin en Ecuador. Además de optimizar rutas, los sistemas de gestión de transporte permiten calcular tiempos estimados de llegada, monitorear las entregas en tiempo real, anticipar retrasos, reprogramar operaciones y mantener informados a clientes y operadores durante el proceso logístico. Estas capacidades contribuyen a mejorar la toma de decisiones y la gestión del servicio. No obstante, la transformación del sector no dependerá únicamente de incorporar herramientas tecnológicas. También requerirá fortalecer las capacidades de los equipos, impulsar la gestión del cambio y revisar los procesos internos para convertir la información disponible en decisiones más ágiles y estratégicas. (I)