La normativa introduce oficialmente la figura de la intermediación financiera digital, un concepto que habilita el funcionamiento de neobancos: entidades 100 % digitales que operan sin sucursales físicas y que prestan servicios exclusivamente a través de aplicaciones móviles y plataformas web. Con esta actualización regulatoria, los neobancos podrán desempeñar las mismas funciones que la banca tradicional, como la captación de depósitos y la concesión de créditos. Sin embargo, su modelo operativo se caracteriza por una estructura más ligera, un uso intensivo de tecnología y procesos enfocados en la eficiencia y la experiencia del usuario. Pese al avance que representa, la reforma deja abiertos varios desafíos. Aunque se reconoce la existencia de entidades completamente digitales, los requisitos para operar siguen siendo los mismos que los de la banca tradicional, diseñados originalmente para instituciones con infraestructura física como agencias, bóvedas y archivos documentales. Esto plantea dudas sobre cómo se aplicará la supervisión y qué ajustes deberá realizar la Superintendencia de Bancos para fiscalizar procesos tecnológicos, algoritmos, ciberseguridad, manejo de datos y operaciones en la nube. También puedes leer: Amazon lanza “Bazaar” en Ecuador: su aplicación de precios bajos Expertos del sector coinciden en que el país deberá avanzar hacia un marco regulatorio complementario que incorpore estándares modernos de banca digital, establezca lineamientos específicos para la operación tecnológica y defina esquemas de supervisión acordes con la naturaleza de los nuevos actores. También sugieren considerar requisitos de capital diferenciados o licencias segmentadas para distintos servicios digitales. La llegada de los neobancos representa una oportunidad para impulsar la innovación financiera en Ecuador. Estos modelos pueden ofrecer soluciones ágiles, comisiones más competitivas y productos novedosos como subcuentas de ahorro, servicios “compra ahora, paga después” y ecosistemas integrados de seguros, viajes y divisas. La reforma abre el camino, pero será la elaboración de la regulación técnica, a cargo de la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria, junto con la Superintendencia de Bancos, la que determinará, la solidez con la que Ecuador adopte la siguiente generación de servicios financieros digitales.