El ransomware The Gentlemen atacó a más de 250 víctimas de 17 países, entre los destacados se encuentran México, Colombia, Chile y Argentina, y representa una nueva era de ataques personalizados y ultra-adaptativos. A diferencia de otros grupos, este Ransomware as a Service (Raas) estudia las defensas específicas de su víctima y adapta sus herramientas durante la campaña para superar los controles existentes. Los expertos en ciberseguridad de ESET, analizarón el nuevo escenario de los grupos que secuestran información y advierten cómo esta organización disciplinada, detallista y altamente metódica derrumbó los esquemas tradicionales para ser una de las amenazas más activas desde julio de 2025. Su modelo operativo se basa en la doble extorsión, táctica donde no solo se cifran los archivos de la víctima para bloquear el acceso, sino que también se exfiltran datos confidenciales antes del cifrado. Una vez que poseen la información, amenazan con publicarla en su sitio de filtraciones si no se paga el rescate. Esta estrategia ejerce una presión masiva sobre las empresas, especialmente aquellas que no pueden permitirse una brecha de datos pública. También puedes leer: El gran espejismo del ROI en IA ¿por qué el 95% no recupera la inversión? Un ataque de ransomware a cargo de The Gentlemen suele comenzar aprovechando accesos expuestos en internet (sistemas con administración abierta) o utilizando credenciales previamente robadas. Una vez dentro, despliegan herramientas para explorar la red interna, entender cómo está organizada la empresa e identificar usuarios con permisos elevados, especialmente aquellos con acceso total a los sistemas. Desde ESET acercan un listado de recomendaciones para protegerse del ransomware The Gentlemen: Reducir la exposición en internet: revisar qué sistemas están accesibles desde afuera y cerrar cualquier acceso innecesario, especialmente paneles de administración o accesos remotos. Proteger las credenciales: utilizar contraseñas únicas y robustas, activando el doble factor de autenticación y monitoreando cualquier inicio de sesión sospechoso. Mantener todo actualizado: aplicar parches de seguridad en sistemas operativos, servidores y aplicaciones. Muchas de sus intrusiones explotan fallas ya conocidas. Detectar comportamientos anómalos: implementar soluciones que permitan identificar actividad inusual dentro de la red, como accesos fuera de horario o ejecuciones remotas inesperadas. Limitar privilegios: no todos los usuarios necesitan acceso total. Reducir permisos minimiza el impacto si una cuenta es comprometida. Segmentar la red: separar sistemas críticos evita que un atacante se mueva libremente y comprometa toda la infraestructura. Realizar backups: efectuar copias de seguridad periódicas, y almacenarlas de forma aislada, verificando que puedan restaurarse correctamente. Capacitar al equipo: el error humano sigue siendo una de las principales puertas de entrada. La concientización es clave.